03 MAY 2012 - 12:17 |
Sociedad
Piden agravar delitos por violencia de género
La titular del Juzgado Correccional Nº 3 de Dolores, Analía Peppi, consideró que las figuras de lesiones y amenazas también deberían estar agravadas por violencia de género.

Por Gabriela Urrutibehety
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La titular del Juzgado Correccional Nº 3 de Dolores, Analía Peppi, consideró que las figuras de lesiones y amenazas también deberían estar agravadas por violencia de género.
La magistrada se manifestó a favor de que delitos contravencionales (como las lesiones graves y las amenazas) sean tratados de la misma manera que se establece el proyecto de Ley de Femicidio, que agrava el homicidio cometido entre quienes mantienen o hayan mantenido relación de pareja y el cometido por odio de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión.
“Es casi imposible que se llegue al homicidio sin que haya habido antes amenazas o lesiones, porque generalmente asistimos a todo un círculo de violencia que va in crescendo”, indicó. Por ello, sostiene que “el agravante por violencia de género debería estar tanto en las amenazas como en las lesiones para que intervenga el estado antes de que se llegue al homicidio”.
En cuanto a las lesiones, indicó que la violencia de género en el caso de las lesiones debería contemplar la ejercida durante el noviazgo, que no está agravada para este tipo de figura legal. Los delitos contravencionales son aquellos que tienen una pena menor a seis años de prisión e incluyen, entre otras, las lesiones (se distinguen en leves, graves y gravísimas) y las amenazas.
Sobre estas últimas, la doctora Peppi consideró que son una forma de ver la violencia psicológica, otra de las formas básicas de la espiral de violencia que resulta habitualmente muy difícil de probar.
Además, manifestó “no estar de acuerdo con la mediación en cuestiones de violencia familiar” que plantea la ley de mediación de la Provincia y por la cual “a la Oficina de Resolución Alternativa de Conflictos (ORAC) se mandan las cuestiones de lesiones dentro de la familia”.
En este sentido, consideró que “no es mediable porque equivale a que el Estado ingrese en el círculo de la violencia y que el que ejerce la violencia considere que no tiene castigo y la pueda seguir ejerciendo. Lo que tiene que hacer el Estado es cortar ese círculo”.






