Sociedad

Un lugar de contención, con el surf como excusa

La escuela Anidada Surf, creada por voluntarios del centro misional San Francisco de Asís, brinda la oportunidad de que todos los chicos practiquen surf. Una historia de solidaridad y compromiso.
20 de marzo 8:06 PM
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Los voluntarios cuentan hoy con 7 tablas que utilizan los 30 chicos que asisten a la escuela en los veranos.

Tras el cierre de los hogares de Maranatha, en un cambio de metodología en la Asociación Civil creada por el popular Padre Elías Cavero, surgieron los centros misionales que llevan adelante voluntarios. En Santa Teresita nació en 2010 el programa Anidada desde el centro San Francisco de Asís, en el que se brinda contención materno infantil a niños desde su nacimiento a los 5 años, con tareas de estimulación y apoyo a las madres.
 
En ese ámbito se creó Anidada Surf, una escuela de surf que comenzó con 2 nenas que tenían problemas de alimentación. En 2013, los voluntarios decidieron llevarlas a practicar surf a la escuela Loa, que funciona hace 20 años en Santa Teresita, para estimularlas a través del deporte: nunca se detuvieron.
 
Durante este verano, Juan Pablo Lorusso, titular de Anidada en Santa Teresita, junto a Juan Casal llevan a la playa para practicar surf dos veces por semana a chicos de los barrios Las Quintas y San Martín, de Santa Teresita. Arrancaron con 2 tablas y en la actualidad tienen 7, que fueron recibiendo gracias a donaciones de los organizadores de las maratones del Camping Estancia El Carmen, más un gazebo de la Asociación de Hoteleros de La Costa.
 
Para dictar las clases se fueron sumando Cristian, Emanuel y Leonel Tato, que se capacitaron como profesores, y hoy con 30 alumnos de 10 a 18 años, se agregaron como voluntarios Mauro Lorusso, Franco Merlo, Santiago López y Facundo y Oriana Solyma. Previo al comienzo de las clases de surf se les realiza a los chicos una revisación médica y al finalizar la jornada se les sirvió una merienda.
 
El objetivo central de este programa es que los chicos tengan acceso a este deporte que permite estar en contacto con la ecología y educar desde el respeto a la naturaleza. Y también permite la relación de los chicos con alumnos de otras escuelas de surf.
 
El lema de Maranatha que pregonan los voluntarios es: “Uno es feliz cuando hace felices a los demás”, tal como suele repetir el Padre Elías, incluso en una nota publicada por ENTRELÍNEAS.info. “Ver un chico que se pare en una tabla, se ponga feliz y sacarle una sonrisa es más gratificante que ganar toda la plata del verano”, concluye “Juampi” Lorusso, quien le quita tiempo a su trabajo para cumplir esta tarea. Voluntarios que trabajan para ver felices a los demás, para pensar que todavía hay esperanzas de un futuro luminoso.