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El dolorense que la luchó desde chico y llegó a ser campeón sudamericano

Jonathan Eniz ganó la corona sudamericana de boxeo. Con apenas 22 años, es protagonista de una historia de vida y perseverancia desde su niñez.
08 de octubre 9:13 AM
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Jonathan Eniz, boxeador profesional desde 2014, fue entrevistado por Horacio Burgueño en Radio Dolores.

A los 14 años murió mi viejo y tuve que salir a laburar de peón de albañil. Con lo que traía mi vieja a casa no alcanzaba para la comida y hubo que hacerse grande de chico nomás. Por suerte y gracias a Dios, se me cruzó el boxeo y ahora soy campeón sudamericano de peso ligero. Todo esto es una felicidad inmensa”, relata con simplicidad Jonathan "El Potro" Eniz, el dolorense de 22 años que viajó a Villa Carlos Paz para enfrentar al campeón saliente, el chaqueño Fidel “El Rayo” Ruiz Díaz: lo noqueó en el segundo round.
 
Hace 15 días, el público cordobés disfrutó de un segundo round maravilloso donde “El Potro” dolorense tiró dos veces al campeón y a partir de ahí ya nada fue igual en la vida de Jonathan, que con su corta edad ya tiene cuatro hijos: Brian, Ian, Dilan y Maia. “Fue una noche que no olvidaré jamás. Recuerdo que me habían llamado de DirecTV para pelear por el título sudamericano, pero como siempre ocurre yo iba de punto y la banca la tenía el campeón, que llegaba a esta pelea con 10 ganadas por nocaut de 12 combates. Y las manos que pude embocarle en el segundo round no las voy a olvidar jamás. Se cayó, el árbitro le contó hasta mil más o menos y si no era así en tarjetas por puntos nunca me la hubieran dado. Cuando le vi los ojos dados vuelta y en blanco, me di cuenta que aunque le siguieran contando no iba a seguir la pelea”, recordó Eniz en El Despertador, el programa de Horacio Burgueño por Radio Dolores.
 
El intendente de Dolores le ofreció enseñar boxeo, una oportunidad para dejar un legado.
“Lo gracioso de esta pelea es que el día anterior, en el pesaje, estábamos todos descompuestos con el equipo, no se qué comimos. Media hora antes de la pelea estaba en el baño con diarrea y subí igual al ring. El rival me miraba como que me iba a matar y yo nunca había hecho una pelea a 12 rounds, siempre un máximo de 10 asaltos. Pero como decía, esa mano que le puse en el segundo round definió la pelea. Y ahí lloramos, zapateamos, gritamos como locos... Desde los 14 años que la lucho con el boxeo. Todo esto es un sueño cumplido. Un orgullo para Dolores y la zona, que tiene a su nuevo campeón”, comentó con emoción.
 
Desde chico se tuvo que hacer grande de golpe. Comenzó trabajando de albañil. No salía a bailar ni nada que lo distrajera de su objetivo. “Me ‘junté’ de chico, tuve hijos, hice mi casita y empecé el boxeo con el señor Ibáñez. La primera pelea de amateur la gané por nocaut, después me fui con Aristegui, que me dio una mano bárbara y me hizo profesional. Recuerdo que siempre me decía lo duro que es el boxeo y que nada llega fácil”.
 
Luego comenzó su carrera como retador de campeones y esta vez se le dio. “Siempre iba de punto y ahora soy la banca. Ahora soy el campeón y yo voy a poner la fecha y el lugar de cuando voy a defender el título”, afirmó el púgil, que hará una pelea sin poner en juego su cinturón el próximo sábado 18 de noviembre en el Microestadio de Dolores “para festejar en el pueblo el título conseguido en Córdoba. Luego vamos a evaluar si traemos la primera defensa del título a Dolores o a General Conesa, para diciembre”, adelantó.
 
Antes de esta trascendental pelea se tuvo que poner a tono con su categoría, ya que el peso máximo de un ligero es de 61,235 kilos y él estaba en 63,50 kilos antes de la pelea. “Enseguida los bajo con mucho entrenamiento, me abrigo bien, doy unas vueltas manzanas y listo", contó. Su entrenamiento diario es en el gimnasio enfrente de su casa, propiedad de su hermano Mario, también boxeador. “Todas las mañanas salgo a correr y entreno duro. A la tarde hago guantes con chicos que me trae ‘Perico’ Cuello de General Conesa y también mi entrenador, Gustavo Mendoza, en Mar del Plata. Actualmente el responsable de su entrenamiento físico le sumó un nutricionista. “Lopetegui es exigente a la hora de entrenar y eso me gusta porque me gusta entrenar. Me voy mucho de peso, el día después de la pelea subo a 68 kilos y lo bajo de nuevo entrenando. Cuando fui a Rusia fueron 26 horas en avión, con escala en Dubai, un viaje muy agotador. Estaba pasado de peso y salí a correr, di una vuelta manzana que era como cinco de acá y al otro día estaba en el peso”, recordó.
 
Además del recibimiento y la emoción de ver a sus vecinos esperando al campeón en Dolores, se reunió con el intendente dolorense Camilo Etchevarren, quien le ofreció enseñar boxeo en el Microestadio. “Es una muy buena oportunidad y le agradezco al intendente por este gesto de poder enseñar todo lo que se a los chicos que quieran ser boxeadores”, cerró “El Potro”, que nunca bajó los brazos y desde el sábado es campeón sudamericano. Ya era un campeón de la vida.