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Presidiarios preventivos

La Justicia, del freezer al microondas: Adentro De Vido y Boudou. En espera Echegaray y Cristóbal. Suspenso con La Doctora. La imperdible columna de Jorge Asís.
08 de noviembre 2:18 PM
Equivocadamente se creía que, a partir de la aprobación electoral, El Ángel Exterminador debía mostrar sus propios atributos para ejercer la primera magistratura. Para ponerse, como un estadista, a clavar las reformas de verdad. Más allá del monólogo módico de los “consensos básicos”.
Pero otra vez lo rescata la permanencia, en las primeras planas, de la temática inagotable del kirchnerismo. Ahora con los presidiarios preventivos, los que permiten renovar el efecto desastrosamente comparativo. Útil para consolidar el macrismo como la mejor alternativa. Que pudo evitar el regreso hacia la “pesadilla del ciclo anterior”. Porque la sociedad, que “quiere el cambio”, lo rechazó.
Sólo un miserable 60% no acompañó los dulces boleros del Colectivo Cambiemos.
Los presidiarios preventivos representan entonces la simbología exacta. Fueron poderosos y hoy son un conglomerado expresionista de pecadores que languidecen en Ezeiza y Marcos Paz. Como auténticos exponentes de la década demonizada.
 
CAUTIVOS FLAMANTES
Los cautivos flamantes -Julio De Vido y Amado Boudou- confortaron a los vengativos espirituales que acumulaban rencores y portaban sed de justicia. Los consolaba verlos fotografiados de frente y de perfil. Como reos.
El preso más importante -De Vido, El Pulpo- se destaca por la tendencia desconocida hacia el género epistolar. Pero sus cartas ya ni conmueven la interna peronista, un movimiento captado por la insensibilidad. Aunque logran preocupar a los empresarios y funcionarios que temen ser incinerados con alguna factura literaria.
El tono del texto de De Vido renueva la antigua teoría sesentista del intelectual comprometido. Los reclamos hacia el diputado Gioja, conductor nominal del Partido Justicialista, y hacia los diputados peronistas que prefirieron no bajar al recinto, evocan aquel célebre alegato de Emile Zola. Sin embargo, De Vido acusa airadamente en el vacío. Apenas aporta al lenguaje un significante pintoresco que entró en el desuso popular. Procede del lunfardo que frecuentó Carlos de la Púa y Julián Centeya. El significante es “Ortiba”. Remite al tango “Pa que sepan cómo soy”. Con la lírica refinada del arrabal que reza:
“No me gusta ser ortiba ni nací pa lengua larga”.
La caída de Boudou, El Descuidista, impacta por la agresividad del ensañamiento. La imagen ganadora del Descuidista, en versión perdedora. Con el pelo enmarañado, en jogging y descalzo, mientras el circunspecto burócrata le recita el papeleo de la detención.
Con dureza, el portal supo criticarlo, pero cuando Boudou mantenía encantada a la sociedad crédula. Fue cinco meses antes del contundente 54% de la fórmula que se consagrara en 2011. Cuando La Doctora se mostraba como una viuda radiante por disponer del vicepresidente confiable. Lo decía para incomodar al Cleto Cobos, que fue, comparativamente, un pan de Dios.
Cuando hasta Durán Barba, El Equeco, calificaba a Boudou como un excelente candidato. Amado lucía el pelo al viento en la motocicleta. O se mostraba vigorosamente atorrante con la guitarra jovial que remitía a la ciudad que ardía, y a la plenitud que complementaba con una mujer sensual y enigmática.
 
SUSPENSO
Hoy Boudou y De Vido, los cautivos flamantes, como los empresarios atormentados, sirven para crear el suspenso de Alfred Hitchcock sobre la figura que falta. La que justamente reclama Clarín, La Nación, y los sedientos periodistas del régimen. O los políticos de la casa. Todos se incorporan al suspenso colectivamente anunciado, con el final voluntariamente previsible. La prisión de La Doctora. Con el deseo imaginario de que el juez Claudio Bonadío, Alan Ladd, cobre el penal a los 44 minutos, y el mismo Bonadío sea el encargado de patearlo. Para que Magnetto y Saguier puedan disponer de la portada más anhelada. Aunque no esté descalza.
Y aunque para Macri, al tanto hasta de las improvisaciones, semejante perspectiva sea más grave que una barbaridad. Un error.
Se impone también como otro bárbaro error el avance de Casación sobre el destino del presidente Carlos Menem. Para materializar la más deplorable ingratitud histórica que se le va a facturar, desde la posteridad, irremediablemente al Tercer Gobierno Radical.
 
UN ARTÍCULO 32 NO SE LE NIEGA A NADIE
Una vez adentro De Vido y Boudou, los próximos nominados, para la Colección Presos Primavera-Verano son Ricardo Echegaray, Carlos Wagner, y Cristóbal López. A los tres se les tiene un hambre infinita.
El primero, Echegaray, y el tercero Cristóbal, son dos pesos verdaderamente pesados.
El segundo -Wagner- es apenas un semi-pluma. Pero mantiene el atributo de ser el empresario profesional. Es justo lo que La Triada necesita encerrar, para que se tome en serio el Lava Jato Nacional.
Cristóbal también es empresario. Consta que, en tiempos hegemónicos, perdía el tiempo en aclarar que era distinto a Lázaro, El Resucitado. Porque Cristóbal, ningún Palo Blanco, ya era empresario antes de conocerlo a Néstor Kirchner, El Furia que le transformó la vida y la contabilidad. Lo ayudó a escalar hacia una riqueza que se convierte, paradójicamente, en el calvario cotidiano.
Si al cierre del despacho no se avanza con la compra del Grupo Indalo, si se le prohíbe la venta de la petrolera Oil, se le abre el camino para la ejecución. El invento de Rosner, el Paradisiaco como Aranguren y Toto Caputo, no camina. Al cierre del despacho se desmiente el interés de don David.
Para cargarse a Echegaray no alcanza con la tenacidad de la atractiva señora Laura Alonso, estilizada conductora de la Oficina Anticorrupción. Por haberle extendido facilidades excesivas a Ciccone, para regularizar sus largamente demorados pagos tributarios, por presumibles instrucciones “de arriba”. O por haberle brindado las generosas facilidades a Cristóbal, curiosamente el empresario que ahora lo acompaña en la sala de espera.
Pero la cabeza de Echegaray es muy dura de cortar. Amaga con ofrecer resistencia, antes de ser rebanada. Por su invalorable almacenamiento informativo, y por la combinación de astucia y erudición de su letrado. León Arslanian.
Sólo aquellos que pagaron religiosamente los impuestos con puntualidad no se ajustaron nunca al artículo 32, competencia de La Ley 11.683.
Es el artículo que faculta al Administrador Federal de la AFIP para facilitar a los deudores el pago en cuotas del clavel amargo. En 60, 120 o 150. Sin quitas ni moratorias y con un interés casi irrisorio.
Un artículo 32, en definitiva, no se le niega a nadie (con buenos contactos). Al menos una vez en la vida. A ninguna persona física, empresaria, institucional o deportiva.
Asomarse a la lista de los favorecidos que se anotaron en el Artículo 32 de la Ley 11.683 induce a admirar a los abnegados empresarios de la patria. Y hasta a alguna estrella perenne de la televisión. Clubes de fútbol. Constructoras de la casa. Canales televisivos. Emisoras. Intendencias. Editoriales.
Por recato informativo -y por la tradicional reticencia del Portal para ejercer el periodismo patrullero- no se va a publicar la lista de los morosos ilustres con relativa voluntad de pagar.
Consta que es casi imposible negar un artículo 32, sobre todo cuando es pedido por el señor ministro de Economía Boudou, con el absoluto respaldo de la presidencia. Apenas Echegaray alcanzó a demorarlo. Dormirlo durante algunos meses. Aunque don José María Núñez Carmona, Nariga, en nombre de Boudou, o del gobierno nacional, enviaba semanalmente al insistente Forcieri, para presionarlo.
Cuentan que Echegaray distaba de sentir simpatía por Boudou, el ascendente ministro que La Doctora iba a llevar hacia la vicepresidencia.
De jóvenes Echegaray y Boudou participaron de la utopía liberal de la UCD de los Alsogaray. Cuando los esclarecidos liberales desafiaban a la izquierda y los peronistas con un canto:
“Sólo fueron treinta mil (bis)/
y si rompen las p… la próxima vuelta