Política

Por qué Vidal le cerró la puerta a los casinos de Mar de Ajó y Pinamar

La historia oculta detrás de la decisión de la gobernadora de cerrar los casinos de la Costa Atlántica. Las cifras del negocio. Qué pasará con los trabajadores.
11 de enero 8:59 AM
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La gobernadora sostiene que hay demasiada oferta de juego en la Costa Atlántica y cerró tres salas de localidades playeras.

Luego de que la gobernadora María Eugenia Vidal decidiera, finalizada la temporada de verano, cerrar los casinos de Mar de Ajó, Pinamar, Necochea y el bingo de Temperley porque “no debe haber una oferta de juego tan grande en la Provincia", comenzaron a esgrimirse los reales motivos de tal decisión. Además, se decidió llamar a licitación pública, luego de dos décadas, para el control de las 3.900 máquinas tragamonedas en salas bonaerenses.

Los casinos son propiedad de la Provincia, que paga los gastos y sueldos de sus empleados y la seguridad de las salas. Los operadores privados de las máquinas como Boldt se quedan con el 40% (más IVA) de la rentabilidad. En cambio, los bingos están enteramente administrados por privados y entregan al Estado el 34% de las ganancias.

Vidal determinó que debían cerrar estos cuatro casinos de un total de 12, que perdían en la competencia con los bingos vecinos y cuyo funcionamiento estaba atado a una contratación directa, sin licencia. También se cerrará el bingo de Temperley, operado por la española Codere, cuya licencia venció en 2017.

CONTRA LA LUDOPATÍA
"No vamos a estar del lado de los que promueven la adicción al juego y vamos a restringir gradualmente la oferta del juego legal”, afirmó la gobernadora Vidal quien también anunció que combatirán duramente el circuito del juego clandestino además del cierre de los tres casinos nombrados y el bingo del Conurbano del sur del Gran Buenos Aires.

"El juego no es bueno para los bonaerenses. Queremos estar del lado de los que sufren la adicción, no de los que la promueven", afirmó Vidal para anunciar también esta licitación luego de 23 años de las casi 4 mil máquinas tragamonedas que funcionan en siete casinos de la Provincia. Varios destacaban la contradicción:  ¿por qué no cierra también los tragamonedas en vez de licitarlos?

QUIÉNES MANDAN EN EL JUEGO
Según informó el diario La Nación, los dos dueños del juego provincial son Boldt y Codere, aunque con regímenes distintos. La primera, de la familia Tabanelli, es la proveedora de los tragamonedas en 9 de los 12 casinos que tiene la Provincia.

Explotan unas 3.500 máquinas en salas como el Central de Mar del Plata y el Casino del Mar (en el Hotel Hermitage). Y en Tigre (Trillenium) y en Tandil, proveen también el edificio. Dirigida por Guillermo Gabella, para Boldt el juego bonaerense es solo uno de sus negocios. Tiene casinos en el interior del país y provee software para controlar las apuestas en agencias, a lo que suma importantes servicios de telecomunicaciones.
 
Boldt llegó a la Provincia en 1995 y los sucesivos gobernadores prorrogaron su contrato, sin licitación. Tras el caso Ciccone, que los encontró en el ojo de la tormenta, las renovaciones se fueron acortando, hasta que la última se redujo a seis meses. La empresa se queda con el 40% del net-win de las máquinas (apuestas menos premios) y con el 50%, en los casos donde provee el complejo.
 
Por su parte, con ingresos por 800 millones de pesos al año, Codere es la empresa que pisa fuerte en los bingos. Tiene 14 de las 46 salas de la provincia, es de origen español y la firma es muy importante en Europa. Se especula que los fondistas extranjeros podrían nombrar al argentino Vicente Di Loreto como CEO del grupo. Codere le paga a la provincia un canon del 34% sobre las ventas, más un 15% de Ingresos Brutos. Como el resto de los bingueros, las concesiones de Codere en los bingos van más allá de 2021.
 
En Loterías de la Provincia, comandada por Matías Lanusse, aseguran que la única excepción a esa regla es el bingo de Temperley, cuya concesión habría vencido en 2017. Es la única sala que planea cerrar Vidal, en su intención de achicar el mercado lúdico.

EL PAPEL DE ANGELICI 
El presidente de Boca, Daniel Angelici, es un hombre fuerte del negocio de los bingos y tiene en su poder todas las salas de juego de Pergamino y parte de Ramallo. En la gobernación bonaerense apuntan a Angelici, quien tiene un frente abierto constante con la diputada y armadora central de Cambiemos, Elisa “Lilita” Carrió.
 
Un hombre del “Tano” Angelici, Daniel Mautone, quien es vicepresidente de la cámara empresaria, tiene acciones en el bingo de Chivilcoy y en las salas de La Costa ubicadas en San Bernardo, Santa Teresita, Mar de Ajó y San Clemente. ¿Habrá novedades también para los bingos así como se decidió el cierre de casinos? Son respuestas que seguramente se sabrán pasada la temporada de verano.
 
LOS NÚMEROS DEL JUEGO
En los casinos bonaerenses se factura 10 mil millones de pesos al año con ganancia compartida entre el Estado provincial y el operador de la sala con 1.200 millones de pesos que quedan en las arcas (24%), mientras que el 76%, unos 7.600 millones de pesos, se pagan en premios.
 
Por el lado de los bingos las ganancias son menores ya que apenas llegan al 15%. El operador se queda con la mayor parte de esa facturación: el 66% que representan 1.980 millones de pesos, y apenas el 34% para el Estado. Los premios acaparan en total el 85% del dinero: 17 mil millones de pesos.