Sociedad

El viaje de Sandra López Osornio a El Impenetrable, donde se necesita todo y más

Un grupo de voluntarios, entre ellos dos profesionales de la salud dolorenses, brinda en el lugar asistencia médica y social. Un relato que aspira a sumar más voluntades.
27 de enero 1:09 PM
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Sandra López Osorio nos contó detalles del viaje a la provincia del Chaco.

Sandra López Osornio es médica del Hospital San Roque de Dolores y el año pasado aceptó la invitación del odontólogo dolorense Nicolás Tissone y se sumó al proyecto “La Chata Solidaria”, una ONG que, desde hace 10 años viaja periódicamente a El Impenetrable para brindar atención sanitaria y social a los habitantes del monte.
 
“Es otra Argentina”, dice como síntesis, una expresión que, por su laconismo, intenta mostrar el impacto que produce conocer a compatriotas viviendo en condiciones de miseria extrema en el marco de una geografía apabullante de 40°C y escasa lluvia. “Es meterse por el monte, sin caminos, para visitar casas y llevar juguetes, comida y remedios”, marcando no ya domicilios para encontrar las viviendas sino coordenadas en el GPS. 
 
“Es la medicina que me gusta hacer”, explica cuando se le pregunta por qué aceptó ir y eso se traduce en la intención de volver en las próximas visitas al lugar, la primera de la cual se hará en marzo. “Viven en condiciones infrahumanas: literalmente beben barro y hacer medicina significa también darse cuenta de que no se puede preparar un jarabe llenando el frasquito con agua hasta donde está la marca”. La gran noticia de los últimos días es que encontraron agua a 130 metros en la perforación que se estaba haciendo en la escuelita.
 
El Impenetrable es una región de bosque, al noroeste del Chaco. “Están cansados, enojados. Es gente totalmente olvidada”, dice Sandra.
Una veintena de voluntarios se trasladaron en cinco camionetas donadas por la firma Ford Motors. Además de la médica y el odontólogo dolorenses, conformaron el equipo de profesionales un pediatra, otra médica clínica ya experta en estos viajes, y una psicóloga. 
 
“Esta vez fue diferente porque se fue casa por casa y el último día se montó un hospitalito en la escuela de la zona”, contó. Esa escuelita es la base a la que en todas las oportunidades llega “La Chata Solidaria” y en la que en otras oportunidades construyeron aulas que en estas ocasiones se transforman en farmacia o consultorios.
 
 “Vi la primera lepra de mi vida”. Sandra López Osornio intenta pintar en frases puntuales y concretas el contraste con lo que habitualmente ha visto en su extensa carrera médica. “Una de las cosas que más me impactó fue llegar a una casa, ver a una chica en su noveno embarazo, totalmente desnutrida al punto de no poder ni hablar. Le pusimos un suero, pero solo paliamos, nos fuimos. Y ella se quedó allí”.
 
Ese es el punto, el gran dilema: la lucha entre las intenciones y la realidad. “Fui con mucha expectativa, quería hacer muchas cosas pero terminás haciendo el asistencialismo de siempre”, dice con tristeza. “Sin embargo, lo positivo fue que hablé mucho con la gente, porque los que fueron a la escuelita más que nada necesitaban hablar”.
 
“Ellos esperan”. López Osornio vuelve a sintetizar con eficacia cuando habla de los habitantes de El Impenetrable. “Están cansados y enojados, porque es gente totalmente olvidada. Solamente va alguien cuando hay elecciones. Si van al hospital, no les dan bolilla, y todas las distancias son muy grandes”, y la explicación es, sobre todo, un pedido. 
 
UN COLIBRÍ
“Cuando anda un colibrí dando vueltas es que las almas de los que nos dejaron vienen a decirte que están bien”, cita López Osornio, a cuento de esta leyenda porque su viaje fue también un viaje personal.  “Yo me tenía que desprender de los juguetes preferidos de mi hijo que murió hace dos años”, explica. “Mientras estaba atendiendo al paciente con lepra, curándole las heridas porque era lo único que podía hacer por él, un colibrí entró al aula, dio dos vueltas y salió. Fue como que Santi viniera a decirme ‘vamos, vieja, ya está”. Y sin que la emoción impida la firmeza, afirma que volverá en marzo.  Con proyectos, con la perspectiva de una ginecóloga, compañera de trabajo que va a sumarse para hacer planificación familiar, y la perspectiva de llevar un sistema de potabilización del agua. Para llegar a donde “se necesita de todo y más”, sintetiza con la cruda realidad.