Sociedad

“Para mi trabajo tengo que ser apático, frío y calculador”

Es Augusto “Choco” Giachetti, director de Defensa Civil de la Municipalidad de La Costa, quien tiene una rica historia de vida.
11 de marzo 8:55 AM
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El responsable de Defensa Civil de la Municipalidad estuvo al frente de un operativo de más de 150 personas.

Pocos conocen su nombre de pila porque lo llaman “Choco”. Augusto Giachetti es “Choco” desde los 8 años cuando veraneaba en Santa Teresita, lugar que a sus 21 años eligió para vivir y tener a sus dos hijos. “Siempre veníamos con mi familia en los veranos y almorzábamos en el restaurante “El Timón”, que estaba en 33 y playa. Y con mi primo cruzábamos todos los mediodías a comprar un helado enfrente. Siempre elegía el cucurucho de chocolate sin faltar un solo día y el heladero decía al verme entrar ahí viene “Chocolate”. Y de ahí que primero fui “Chocolate” y después “Choco”, cuenta el director de Defensa Civil de la Municipalidad de La Costa que el miércoles 7 cumplió 46 años y que nació en Almagro, un barrio bien porteño. Este verano “saltó a la fama” no sólo por encabezar con orden y capacidad el operativo de rescate en el derrumbe de Santa Teresita sino también por ser la voz que explicó durante la temporada los inconvenientes aparejados por la utilización de cuatriciclos.
 
Hace 25 años “Choco” decidió instalarse con su entonces novia en Santa Teresita. Y en La Costa nacieron sus dos hijos: Julián, de 23 años, y Delfina, de 20. Su pasión por el rescate y ser bombero voluntario le llegó de más grande. “Soy mecánico dental y trabajé de eso muchos años. Nunca había pensado en mi vida ser bombero”, relata Giachetti, amigo desde que instaló en La Costa, de Mariano Cavo, entonces oficial del Cuartel de Bomberos y actual Jefe. “Mariano me trajo un día la solicitud y me decía que vaya al cuartel: lo hice a los 27 años y descubrí mi pasión”.
 
“Todos tenemos temores, pero con entrenamiento el miedo nos agudiza los sentidos”.
Su vida de rescatista se intensificó aún más cuando el ex intendente Juan de Jesús lo convocó a los 31 años para el puesto de director de Defensa Civil, lugar que ocupa ya hace 12 años. “Asumí el desafío. Apenas teníamos 6 personas y hoy somos cerca de 30 bomberos, porque pedí que se incorporen bomberos con exclusividad. Y elegí de todos los cuarteles de La Costa”, agrega “Choco”. Con el impulso del actual jefe comunal, hoy cuentan con dos vehículos 4x4, ambulancia, centro de operaciones, personal las 24 horas y un puesto de comando en Costa del Este donde está la base de operaciones. 
 
Hoy ya tiene 18 años de servicio en el Cuartel de Santa Teresita y más de 40 cursos realizados en el país y en el exterior. “En Estados Unidos hice los 5 niveles de incendio, todos los niveles de rescate, de estructuras colapsadas, espacios confinados, de altura. Tengo varios cursos de certificación como instructor de bomberos, en rescate vehicular de la Federación Bonaerense de Bomberos, en protección civil del Ministerio del Interior y soy instructor certificado por Estados Unidos, lo que me habilita a ser instructor de bomberos a nivel mundial”, cuenta quien integra el selecto listado de instructores en Texas. Además, es buzo, asistente en emergencias pre hospitalarias, especializado en traumatología, y durante el año también es el responsable de dar las capacitaciones de RCP y la manera correcta de utilizar el desfibrilador automático que provee la Municipalidad a las instituciones costeras.
 
Giachetti fue el encargado de ser la voz oficial ante los medios de prensa en el derrumbe del Centro Cultural de Santa Teresita. A cada hora informó con datos fehacientes cómo se iba desarrollando todo en el lugar. Su solvencia frente a los micrófonos lleva a pensar que se ha preparado en cursos de oratoria pero él mismo admite que es algo natural: “Es simple, cuando me acerco a dar información de lo que sucede hablo de lo que sé; y de lo que no sé, no hablo”. 
 
Sobre el estado físico para estar apto para una emergencia, cumple una rutina en el gimnasio y admite que es de importancia el aspecto psicológico. “Todos los que trabajamos en emergencias aprendemos a hacer una disociación de los sentimientos y eso lleva un trabajo psicológico intenso. Un sentimental rescatando una persona no sirve. Los sentimientos los tenés que dejar en tu casa, estar frío y calcular bien lo que estás haciendo porque estás poniendo en riesgo tu vida y la de los terceros”, y agrega que “por ejemplo yo no puedo ponerme a llorar cuando estoy rescatando a una persona sufriendo atrapada en un auto. Tengo que ser apático, frío, calculador para poder realizar el trabajo. Son muchas cosas a mirar al mismo tiempo y más cuando estás en una zona de alto riesgo expuesto a una explosión, incendio o derrumbe”. 
 
“¿Si sentimos miedo? Miedo tenemos todos, el que diga que no lo tiene, está mintiendo. Lo tenés cuando estás entrando a un lugar con fuego o en un auto con dos tubos de GNC llenos. Pero el miedo lo aplicamos en un sentido que no llegue a paralizarte sino que te agudice los sentidos. Para los que estamos entrenados, el estrés no te sobrepasa y la adrenalina la aprovechás para tener más fuerza y para pensar más rápido”.