Deportes

Los Gómez: una singular familia dolorense de éxitos sobre ruedas

Una historia bien particular: padre multicampeón y dos hijos que son promesas del ciclismo argentino.
16 de mayo 8:53 AM
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Gerardo, Gonzalo y Federico Gómez en su vivienda de Dolores, rodeados de premios.

Gerardo, Gonzalo y Federico Gómez son una familia notable de ciclistas dolorenses. El padre, Gerardo, fue campeón mundial en Inglaterra; Gonzalo, de 18 años, acaba de recibir el premio Mérito Deportivo 2017 y se prepara para irse a competir en España, y Federico, de 15, entrena con vistas al Campeonato Argentino.
 
Por los próximos tres meses, Gonzalo estará entrenando con un equipo internacional en Padrón, una localidad cercana a Santiago de Compostela. El 31 tiene que tomar un avión, aunque todavía la familia está a la espera del total de los fondos para poder adquirir el pasaje. 
 
Gonzalo viene de obtener una medalla de Oro y una de Plata en dos categorías del campeonato argentino de ciclismo y de haber integrado el seleccionado nacional en el Mundial de Italia. Tuvo una destacada participación en el Panamericano que se realizó en México, donde quedó cuarto y quinto en sendas competencias.
 
“Lo que ha andado mejor es en pista”, aclara Gerardo sobre la perfomance de su hijo, que ahora está preparándose para pedalear en las montañas de Cantabria.  
 
“Ciclismo se entrena todos los días”, aclara Federico, el más pequeño de la dinastía. Reconoce que la preparación es ardua, “más que nada cuidarse con las comidas, los fines de semana voy a correr y no estoy con mis amigos. Entre semana voy a la escuela y entreno y hace como cinco meses que no salgo con ellos”. Pero para ambos adolescentes, los amigos y la familia es un apoyo incondicional. 
 
Federico tiene todas las perspectivas de la familia: “mis dos logros fueron en campeonatos de ruta, uno en Córdoba y en Potrero de Funes, donde salí segundo; y el año pasado en los campeonatos Evita una medalla de oro en scratch y una de bronce en 500 metros”. El próximo objetivo es el campeonato de pista que se realizará en 15 días en Esperanza, Santa Fe. 
 
La sangre de campeones viene desde el padre, que tiene en su haber ocho títulos argentinos en pista y ruta y un mundial en categoría scratch. Pese a que sostiene que no entrena tanto como sus hijos, el año pasado, en el Panamericano de San Juan se alzó con dos medallas de oro y tres de plata.
 
La historia es similar: “desde los seis años empecé y no he parado”, dice Gerardo, quien desde chiquitos les armó la bicicleta a sus dos hijos. Deportistas siempre, jugaron al fútbol y al básquet pero volvieron al ciclismo. “Ahora en casa hay seis bicicletas, tres de pista y tres de ruta”, relata orgulloso.
 
LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS
Todos estos logros tienen por detrás un esfuerzo muy grande de una familia de trabajadores, un padre dedicado a la construcción y una madre docente. “La gran ayuda es que los chicos están corriendo con la Fundación Curuchet”, narra Gerardo. “Con un subsidio de la Fundación pudimos mejorar en los materiales porque las bicicletas son muy caras. Una usada puede valer 50 mil pesos”, a lo que es necesario sumar los gastos de los viajes para competir.
 
Para los dos mundiales de Inglaterra en los que participó, el padre contó con la ayuda del municipio para pagar el pasaje. “En Dolores hace dos años se hizo el velódromo y ahora vamos a entrenar en el autódromo, para no hacerlo tanto en la ruta”. Cien personas se han anotado para entrenar en el autódromo, aunque aclara que los que salgan a competir no alcanzan a 10. Y las cuestiones económicas en este aspecto no son menores. A la hora de los agradecimientos, Los Gómez no quieren dejar de mencionar a Juan Lopetegui, quien les abrió las puertas de su gimnasio para completar el entrenamiento. 
 
La situación del ciclismo es dura en el país porque, como sostiene Gerardo Gómez, “el argentino lo único que apoya es el fútbol. En España uno de los deportes que más se apoya después del futbol es el ciclismo. Y en Italia o Inglaterra, lo mismo”.
 
Detrás de la escena, mientras se desarrolla la entrevista, Viviana, la madre orgullosa de sus ciclistas, aporta su visión: “Es un deporte muy sacrificado, hay que entrenar todos los días, se privan de cosas de chicos adolescentes”. Y básicamente, su deseo: “Una espera que le vaya lo mejor y que triunfen”.