Martes 06 de diciembre de 2022
01 APR 2019 - 10:08 | Sociedad

El Papa Francisco a solas con Jordi Evole: la homosexualidad, el aborto, Messi y más

El Sumo Pontífice habló en el famoso programa televisivo español Salvados TV y dejó importantes conceptos. Una charla a fondo, imperdible.

El Papa Francisco deslizó interesantes comentarios sobre puntos polémicos en una entrevista televisiva.

El Papa Francisco ha admitido que se equivocó cuando afirmó que todo feminismo acaba siendo un machismo con faldas, una afirmación que pudo oírse durante una de sus intervenciones ante la Cumbre Antipederastia que se celebró el pasado mes de febrero.

Así lo ha admitido en la entrevista con Jordi Évole para el programa ‘Salvados’, en la que ha asegurado que fue una frase pronunciada en un momento de “mucha intensidad” y en clave positiva, después de escuchar el testimonio de una mujer que justo iba en la línea que a él le gustaba.

En este sentido, admite que se fue al feminismo “un poco más de protesta” y ha querido corregir su frase inicial. “La frase justa es: Todo feminismo puede correr el riesgo de convertirse en un machismo con pollera (falda). La otra me equivoqué, fue una equivocación del momento, no porque lo piense así. Por eso, hay que discernir bien las actitudes”, puntualizó.

En la extensa entrevista, en la que el pontífice ha respondido sobre cuestiones sociales, políticas, morales y asuntos internos de la Iglesia católica, han habido varios instantes para la autocrítica. El Papa ha sostenido que la institución debe pagar por todos aquellos bienes que no estén dedicados al culto, algo que hace la Iglesia en Italia desde 2012 pero no en España: “los hombres de Iglesia son ciudadanos y tienen que cumplir con todos sus derechos de ciudadanos”, dijo.

El pontífice ha explicado que en aquellos espacios destinados al culto o al bien social, como una oficina de Cáritas, “es obvio que se debe hacer una exención”; pero por “todo lo que no sea culto, todo lo que no sea un bien común, hay que pagar impuestos”. Y ha asegurado que no le “incomoda” hablar de pobreza en el Vaticano: “Yo vivo en un museo y lo más aburrido es vivir en un museo”, respondió.

Aun así, Francisco ha admitido que en el Vaticano hay “mercaderes”: como en todos los sitios, “no se salva de los límites y de los pecados y de las vergüenzas de otras sociedades. Acá somos hombres y tenemos los mismos limites y caemos a veces en la misma cosa. El trabajo es ir limpiando”, culminó.