Miércoles 20 de noviembre de 2019
21/10/2019 - 10:10 | Noticias | Sociedad
Muerte y religión

Por qué la Iglesia Católica recomienda no arrojar al mar las cenizas de los cuerpos cremados

Aunque no la censuran, desde el Vaticano desalientan esta práctica y proponen otra alternativa y otro destino para los restos de los seres queridos.

La Iglesia propone utilizar los cinerarios que hay en las parroquias, aunque no todas tienen uno. (Foto: La Capital)

Hace unos 40 años la Iglesia Católica desaconsejaba la cremación de los seres queridos que fallecían. Ahora lo acepta pero en cambio no recomienda que las cenizas se dispersen en el mar, un deseo que muchas personas manifiestan antes de su muerte.

“Se da mucho en Mar del Plata, en La Costa, en algunos campos y a veces en las plazas. Pero hay una norma de la Iglesia que plantea tener cuidado en la perspectiva cristiana católica de tirar las cenizas en el mar o en un campo, cuando pudiera llegar a haber un planteo de carácter panteísta”, subrayó el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, en alusión al sistema de creencia de quienes sostienen que la totalidad del universo es el único Dios.

“Lo que se propone es utilizar los cinerarios que hay en las parroquias”, explicó Mestre al diario La Capital. Los cinerarios son lugares sagrados de los templos donde se depositan las cenizas de las personas. Aunque cabe destacar que no todas las parroquias cuentan con estos espacios.

“La gente se anota, se acerca a la parroquia, se pacta un día y horario -generalmente se invita a la misa-, se reza y antes o después se llevan las cenizas y se depositan  allí con una oración particular”, describió el obispo. “Se genera una pequeña celebración donde se pueda rezar por los difuntos.  Es un lugar sagrado al que se puede ir a rezar o llorar por esta persona que está en tránsito y camino al cielo”, agregó Mestre y aclaró que se trata de la opción más aconsejada por la Iglesia Católica.

Entre las disposiciones del Vaticano que establecen normas para la sepultura, la cremación y dispersión de cenizas, monseñor aclaró que “no hay objeciones” en torno a la decisión de guardar los restos de un ser querido en el propio hogar.