Domingo 17 de enero de 2021
24/11/2020 - 09:57 | Noticias | Sociedad
La enseñanza y el aprendizaje en tiempos de pandemia

Coronavirus y educación: cómo las pandemias afectaron las clases en nuestro país

El investigador de Maipú, Gustavo Annessi, analiza de qué manera la escuela afrontó grandes epidemias como la de la gripe española o la de la poliomielitis, hasta llegar a la crisis sanitaria del Covid-19.

Como sucedió con otras grandes crisis sanitarias, el Covid desnudó las profundas diferencias entre diferentes sectores de la sociedad, en este caso a partir del acceso o no a la conectividad.

Próximos al fin de año, el sistema educativo argentino se acerca a un nuevo récord: completar un ciclo lectivo dictado prácticamente en su totalidad de manera no presencial. Desde el lunes 16 de marzo al día de hoy las actividades escolares se han desarrollado a distancia, con apenas algunas excepciones como la que, en nuestra región, se lleva adelante en General Guido, donde ha comenzado la revinculación de algunos alumnos con la escuela.

Los antecedentes de esta situación no son muchos. El investigador maipuense Gustavo Annessi estudió el tema y sostiene que hubo grandes epidemias que tuvieron influencia, además, en el dictado de las clases.

El primer recuerdo debe acercarse a la peste de fiebre amarilla que se desató en enero de 1871 en Buenos Aires y diezmó al 7% de la población porteña. “Las normas educativas dictadas desde entonces instituyeron una fuerte relación entre educación y salud, y establecieron que las escuelas debían ocuparse de ambos temas”, indica Annessi en un artículo escrito junto con Marcos Varettoni que apareció en la revista especializada Novedades Educativas. De allí, entonces, que ante la aparición de una nueva emergencia sanitaria, las escuelas reaccionaran ante ella.

La tan mentada gripe española se sintió en nuestro país en 1918 y 1919, en dos oleadas: la primera afectó a la capital y todo el centro del país, mientras que la segunda tuvo eje en Salta y Jujuy.  Según explica Annessi, las medidas adoptadas entonces fueron similares a las actuales: cierre de escuelas, prohibición de espectáculos y de reuniones sociales y religiosas. En aquellos días no hubo clases por 10 días.

En 1956 se registró la epidemia de poliomielitis, durante la cual perdieron la vida alrededor de 6.500 personas y muchas otras quedaron con severas discapacidades como secuela. “Ese año, las clases no se iniciaron hasta finales de mayo, o incluso más tarde, de acuerdo a la jurisdicción”, expresa el artículo mencionado.

El siglo XXI se inició con la pandemia de gripe A de 2009. Entonces, los gobiernos de la provincia de Buenos Aires y de la Capital declararon la emergencia sanitaria y la suspensión de clases, anticipando en dos semanas el receso escolar. De esta manera las clases se suspendieron desde el lunes 6 al viernes 17 de julio, para luego empalmar con las dos semanas de receso de invierno. Las clases se reiniciaron el lunes 3 de agosto.

Cuando este año se desató la pandemia de Coronavirus, la escuela primaria llevaba 15 días de iniciado el ciclo escolar y la secundaria, una semana. El nivel terciario no había comenzado aún.

A partir de ese momento se instaló un sistema de educación remota que aprovechó básicamente las nuevas tecnologías, básicamente internet, que permitió un grado de vinculación entre maestros y estudiantes. También es cierto que, como sucedió con las otras grandes crisis sanitarias, desnudó las profundas diferencias entre diferentes sectores de la sociedad, en este caso a partir del acceso o no a la conectividad.