Sábado 18 de septiembre de 2021
18 JUL 2021 - 03:40 | Sociedad
Sociedad.

De Mar del Plata a Alaska: hizo más de 53 mil kilómetros en un Fiat 600

La psicopedagoga, de 30 años buscó cumplir su deseo de conocer el mundo en su Fiat 600 del año 1973.

Nota de Ninela Teso - Portal Ahora Mar del Plata

Con la cabeza llena de sueños, la mochila con lo necesario y a bordo de “Aceituna”, salió Jimena de Mar del Plata. La psicopedagoga, de 30 años, buscó cumplir su deseo de conocer el mundo en su Fiat 600 del año 1973. En el medio encontró el amor, miles de aventuras, hasta que llegó a la ciudad días antes de la pandemia.

“Siempre quise viajar y conocer, le tomé el gusto desde chica a viajar. Terminé de estudiar, empecé a trabajar y noté que me quedaba corto el tiempo de vacaciones. Siempre quise hacer de los viajes un estilo de vida. Así que empecé a investigar, escuchar entrevistas y ver blogs de viajeros. Me gustaba la fotografía, empecé a estudiar y me compré una cámara con mis sueldos. Empecé a sacar fotos pensándolo como una herramienta para poder viajar”, contó a Ahora Mar del Plata.

Pero la fotografía le dio más que eso, un compañero de ruta llamado Rodrigo que había venido a la ciudad a dar un taller de fotografía nocturna. Se hicieron amigos y decidieron dejar sus trabajos, sus familias y junto a “Aceituna” salir a la ruta.

“'Aceituna' apareció como una causalidad. Pensamos en hacerlo en una camioneta pero eran muy caras o tenían problemas de motor. Y de broma dijimos: ‘Si no lo hacemos en combi lo hacemos en un fiat 600’, viéndolo como un auto chiquito en el que nadie confiaba. Una tarde mirando en Internet lo vemos y fue amor a primera vista. Me tomé un micro a Buenos Aires, vendí un auto viejo que tenía, una cámara de fotos y lo compramos. Al mes, ya estábamos haciendo nuestro primer destino”, relató la viajera.

Según expresó, ninguno de los dos sabía nada de mecánica y menos de un auto antiguo del 73 todo original. “El primer mes nos pasaron diez mil cosas y si no hubiésemos sufrido los desperfectos técnicos no hubiésemos conocido a las personas maravillosas que conocimos. Fueron las primeras cosas que hicieron darnos cuenta de que era posible. La gente ve cual es tu sueño, empatiza y siempre ayuda”.

Y agregó: “Recorrimos 53 mil kilómetros, más que un auto es un amuleto. Hemos conocido a muchísimos mecánicos, no solo nos lo arreglaban sino que no nos querían cobrar, nos invitaban a comer, a quedarnos, nos ofrecían trabajo para apoyar el proyecto. Aceituna es magia, pasábamos y le sacábamos una sonrisa a la gente. Con tanto enojo e ira ver que le sacas una sonrisa a alguien es algo hermoso”.

Con Rodrigo viajaron un año y medio, recorrieron Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Perú y Colombia. En el viaje le surgió a su compañero una posibilidad laboral en Argentina y decidió regresar. Jimena, quería seguir viaje y estuvo rodando sola por Colombia hasta que conoció a Juan con quien surgió el amor que aún hoy comparten.

“Nos elegimos como compañeros, él trabajaba en su empresa familiar y en unos meses organizó todo, habló con su familia y les comunicó que se subía a un Fiat 600 para viajar con una argentina. Su sueño era ser libre, como el mío, subió su mochila y juntos hicimos 14 países”, remarcó Jimena.

El viaje se extendió 3 años y medio y regresaron unos días antes de que se cerrara todo por la pandemia mundial. “Pudimos recuperar a ‘Aceituna’ del Puerto y venir andando por la ruta hasta llegar a ver a nuestra familia. Pudimos dar a luz nuestro libro, descansar, tomar energías para volver a salir”, comentó.

“Lo mas gratificante fue conocer una humanidad que creía que no existía, cuando salí tenía una visión negativa del ser humano. Ponerme en situación de vulnerabilidad, salir con lo que tenía en el bolsillo, un auto, a recorrer países me enseñó a que los humanos queremos lo mismo: estar en paz, en calma. Todo lo positivo vuelve, en lugares más vulnerables fueron donde mejor nos trataron: nos dieron comida, dinero, abrazos y afecto. Mi consejo para cualquier persona que quiera vivir algo así es que lo haga, que se anime, que no lo piense mucho. Seamos mas libres y espontáneos, lo que deseamos es por nosotros mismos, ponernos la 10, salir a luchar y así es como se logran las cosas. El primer paso es el difícil”, reflexionó.

Actualmente, la pareja editó "Sobre las alas del colibrí" donde relatan las anécdotas, aprendizajes e historias más lindas del viaje. Jimena trabaja como profesora de yoga y realiza trabajos de fotografía. Juan, su compañero, trabaja en marketing digital, y es amante de los deportes de aventura, también hace fotografía y video.

Juntos planean como próxima aventura recorrer Argentina, conociendo en profundidad sus provincias, su gente y llevando su mensaje por cada rincón del país.

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