Viernes 20 de mayo de 2022
06 JAN 2022 - 17:04 | Sociedad

Miramar: rechazaron la excarcelación de los tres policías acusados de encubrir el crimen de Luciano Olivera

Se trata de Nelson Albornoz, Kevin Guerricagoitía y Rocío Mastrángelo quienes están imputados de los delitos de “encubrimiento” y “falso testimonio”.

Los tres policías viajaban junto a Maximiliano González en el patrullero que interceptó al joven el 10 de diciembre.

La Justicia de Garantías rechazó la excarcelación de los otros tres policías detenidos en el marco de la investigación por el crimen de Luciano Olivera, ocurrido el 10 de diciembre pasado en Miramar.

Se trata de Nelson Albornoz, Kevin Guerricagoitía y Rocío Mastrángelo, quienes están imputados de los delitos de “encubrimiento” y “falso testimonio”, y permanecen detenidos en la Alcaidía Penitenciaria Nº 44 de Batán y el Destacamento Femenino, respectivamente.

Este miércoles, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, visitó la vecina localidad y expresó su sensación de que “los otros agentes serán liberados rápidamente”. La medida del juez Gabriel Bombini fue apelada por los defensores de los tres efectivos.

Albornoz, Guerricagoitía y Mastrángelo iban en el patrullero junto a Maximiliano González, el imputado por el homicidio de Olivera, al momento del hecho.

Para la fiscal del caso, Ana Caro, los tres encubrieron al principal acusado y al declarar como testigos dieron una versión falsa de lo que sucedió. Por ese motivo, la instructora judicial ordenó su detención, registrada el último martes 28 de diciembre.

Ahora, deberá definir si pide o no la prisión preventiva antes del 11 de enero o, de considerarlo necesario, solicitar una prórroga de 15 días más para sumar más pruebas a la pesquisa.

Dos días después, el jueves 30, los uniformados declararon en Tribunales. El oficial Albornoz, quien estaba a cargo del operativo esa madrugada, dijo que escuchó primero el disparo efectuado por González y luego vio a Olivera pasar a un lado Guerricagoitía, a quien supuestamente la motocicleta del menor “le pisó el pie”.

Albornoz manifestó que fue él mismo el que ordenó preservar el arma de fuego reglamentaria de González y dispuso “que nadie toque nada” en el perímetro del lugar donde quedó tendida la víctima.

Cabe recordar que los ahora detenidos viajaban en el mismo patrullero que, al ver venir por la avenida 9 la motocicleta de Olivera, fue estacionado para cerrarle el paso. Según explicó Albornoz, fue entonces que Guerricagoitía y él, que iban como conductor y acompañante respectivamente en el móvil, descendieron cuando el menor se hallaba dirigiéndose hacia el lugar donde estaban ellos, “a unos 30 metros”.

Entonces, siempre de acuerdo a lo que surge de su declaración, Olivera no acató la orden de que detener su marcha y cuando pasaba junto a ellos se escuchó la detonación, efectuada por González desde la puerta trasera ubicada del lado del conductor del patrullero, sector en el que iba sentado. Por su parte, Albornoz añadió que Mastrángelo, que se hallaba del otro lado del asiento trasero, no bajó del vehículo, que no tenía las balizas ni la sirena prendidas porque “no funcionaban”, como así tampoco la cámara 360.

“Yo le grité: ‘¿¡Qué hiciste!?’, y él me contestó que se le había disparado el arma”, mencionó el uniformado ante la fiscal Caro. Y también señaló que Olivera, al caer de su moto y antes de morir, alcanzó a decir: “¡Me pegaron un tiro! ¡Me pegaron un tiro!”, lo cual junto a Guerricagoitía constataron cuando le corrieron la remera y vieron la herida en el pecho. Cuando llegó el personal sanitario, el joven ya no presentaba signos vitales.

En ese momento -añadió- González se quedó sentado en el cordón de la vereda y luego fue llevado al hospital. “Yo dispuse que fuera con una custodia, así que van dos efectivos con él, pero no sabía por qué lo llevaban al hospital, no le vi ninguna lesión”, especificó. Luego, antes de la finalización de la audiencia, manifestó su deseo de que haya justicia por lo que sucedió.