Domingo 29 de mayo de 2022
24 JAN 2022 - 22:01 | Sociedad
Judiciales

A 25 años del asesinato de José Luis Cabezas: cómo se llevó adelante la investigación del caso judicial más resonante de la Argentina

Mariano Cazeaux fue secretario del Juez que llevó adelante la causa por el homicidio de José Luis Cabezas, ocurrido en Pinamar el 25 de enero de 1997. “Al final, un juez de pueblo llevó adelante la investigación más importante de la Argentina”, dijo repasando esos momentos.

Mariano Cazeaux en 1997 era secretario del juzgado de Dolores cuyo titular era el doctor José Luis Macchi.

Mariano Cazeaux en 1997 era secretario del juzgado de Dolores cuyo titular era el doctor José Luis Macchi. En enero de ese año estaban de guardia durante la feria que se había desarrollado más o menos como todas las ferias anteriores. Hasta que el 25 fue asesinado José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista Noticias, y se desató uno de los vendavales policiales, judiciales y políticos más intensos en los últimos años en el país.

“Cuanto más tiempo pasa, más nota uno la trascendencia que el caso Cabezas tuvo como una cuestión política, porque desde la vuelta de la democracia no había habido la muerte de un periodista y la reacción social fue tan gigante que dejó en claro que no se iban a aceptar en la vida democrática argentina atentados contra la libertad de expresión”, dijo a ENTRELINEAS el ahora titular del Juzgado Nº 2 de Dolores.

Además, el homicidio de José Luis Cabezas sucedió en momentos en que se daba una disputa de poder entre el presidente de la Nación, Carlos Menem, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, que tenía aspiraciones presidenciales. “En la prensa salió la frase de Duhalde de que el muerto se lo habían tirado a él, porque apareció en un lugar que habitualmente transitaba cuando iba a la laguna La Salada a pescar. Él lo negó después, pero si no la dijo seguramente la pensó”.

Uno de los empresarios más poderosos del país, Alfredo Yabrán, con vínculos aceitadísimos con el poder real, fue el acusado de instigar el hecho. Su jefe de custodia, Gregorio Ríos, fue condenado como autor, así como el comisario de Pinamar, Alberto Gómez, el policía Gustavo Prellezo junto con otros dos uniformados más y cuatro hombres de Los Hornos.

Las presiones políticas sobre el juez Macchi no se hicieron esperar. Cazeaux recordó que “vino Patricia Bullrich, que era diputada y trajo un esquema muy detallado de todas las empresas vinculadas al grupo Yabrán. Macchi le dijo ‘yo no estoy investigando lavado de dinero u ocultamientos empresariales: estoy investigando un homicidio. No puedo desviarme de mi investigación’”.

Quizás la más desenfadada de las presiones políticas fue la llegada a Dolores del entonces ministro del Interior, Carlos Corach, y del secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan. “Fue una visita inesperada para nosotros, porque se anunciaron cuando estaban en el aeródromo”, recordó Cazeaux. Nadie conocía el motivo de la visita, pero lo que resultó claro para el entonces secretario del juzgado fue que “Macchi era muy hábil para las relaciones personales y puso una buena distancia institucional en la conversación, a tal punto que Corach le dijo ‘si alguna vez tuviera que jugar al truco, lo quisiera tener de compañero’, por el modo en que llevó la conversación adelante, evitó las respuestas y no descubrió las cartas”.

La llegada de los dos altísimos funcionarios políticos estuvo ligada uno de esos desvíos de la investigación. “Tenían la noticia de que las pericias al arma de la Banda de los Pepitos había dado positivo y nosotros no lo sabíamos. De alguna manera parecía esclarecer el caso y fue la noticia que ellos dieron en la puerta de Tribunales ante los trabajadores de prensa”, explicó. La inculpación a la llamada Banda de los Pepitos fue revocada y todos sus integrantes debieron ser liberados e, incluso, indemnizados.

LA BONAERENSE
En el curso de los casi dos años de investigación, Macchi “tuvo que hacer muchos esfuerzos para no distraerse, no sólo por las gestiones de la política, sino porque hubo muchísimas líneas introducidas intencionalmente para desviar la investigación, para ganar tiempo”.

Es que otro de los grandes acusados fue la policía de la provincia, a la que Duhalde poco tiempo antes había calificado como “la mejor policía del mundo”. Para Cazeaux, además de los policías directamente involucrados, “muchos hechos de corrupción policial se pusieron en evidencia paralelamente”. Para empezar, que “los chicos de Los Hornos estaban en Pinamar, en un departamento alquilado, para robar para la policía”. Cazeaux consideró que “la importancia del caso en sí hizo que no tomara notoriedad la cantidad de hechos de corrupción policial que había”. No sólo porque la gente se animó a denunciar algunos hechos sino porque “de los mismos testimonios de la causa surgían casos de corrupción policial: tráfico de estupefacientes, cabarets y trata de personas, que unos policías se quedaban con los DNI que no retiraban cuando alquilaban cuatriciclos y que con esos hacían falsas identidades”.

EL PEDIDO DE DETENCIÓN DE YABRÁN
Para Cazeaux, los momentos que siguieron a la orden de captura del empresario Alfredo Yabrán como instigador de la muerte de Cabezas “fueron muy difíciles”, por cuanto recrudecieron las presiones e, incluso, las amenazas. Luego de varios días prófugos, el poderoso empresario se suicidó en un campo de Entre Ríos, descerrajándose un balazo en la boca, el mismo que había mencionado una vez cuando admitió que “sacarme una foto es pegarme un tiro en la cabeza”. Frase que selló la suerte del fotógrafo que logró la instantánea del hombre canoso caminando por la playa pinamarense con su esposa.

Su detención, señaló Cazeaux, fue producto “de un largo recorrido procesal”, en el que fue “determinante el testimonio de Silvia Belausky, la ex mujer de Prellezo, que hizo referencia a las conversaciones telefónicas de su marido con Yabrán respecto de Cabezas y fue tan determinante que todos los que se fueron de esa audiencia sabían que detrás de ese testimonio se libraba el pedido de detención”.

UN JUEZ DE PUEBLO
Con desprecio se dijo que no podía dejarse en manos de un Juez de pueblo como Macchi una causa de la envergadura del caso Cabezas. Sin embargo, para quien fue su secretario “no me llamó la atención que pudiera llevar adelante semejante investigación con la claridad que lo hizo, una causa que en más de 100 cuerpos no tiene un planteo de nulidades”. No sólo por lo técnico, sino por “la valentía con que lo realizó, aun sorteando amenazas a su familia, sus hijos”.

Se trata, insistió, de “uno de los pocos hechos de esta gravedad que han sido esclarecidos, que han sido condenados todos sus autores y partícipes”. Más allá de la frase despectiva que circuló tanto en esos días, para Macchi fue muy importante que “su comunidad reaccionó, porque en el momento en que más se lo presionó se hizo una movilización que lo respaldó, y eso fue mucho más importante que cualquier respaldo político”.

Al final, sostuvo, “el Juez de pueblo llevó adelante la investigación más importante de la Argentina”.