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11 JUL 2023 - 17:39 | Sociedad
Judiciales

Lucas González: “odio racial”, uno de los agravantes en la condena a prisión perpetua a los 3 policías que lo asesinaron

En el juicio por el crimen del chico de 17 años que jugaba en Barracas Central, el Tribunal también condenó a 6 efectivos a penas de entre 4 y 8 años de prisión y absolvió a otros 5 acusados.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 25 dará a conocer los fundamentos del fallo el 23 de agosto. (Foto: Agencia Télam)

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 25 condenó a la pena de prisión perpetua a los oficiales Gabriel Isassi, Fabián López y Juan José Nieva por el asesinato de Lucas González. El Tribunal leyó la sentencia en la que también condenó a 6 efectivos a penas de entre 4 y 8 años de prisión y absolvió a otros 5 acusados por el encubrimiento del crimen.

Los jueces Hugo Navarro, Ana Dieta de Herrero y Marcelo Bartumeu hallaron culpables como coautores a los tres 3 de brigada del homicidio quintuplemente agravado por haber sido cometido con arma de fuego, con alevosía, con odio racial, en concurso premeditado de dos o más personas y abusando de sus funciones como fuerzas de seguridad. También los condenaron por la tentativa de homicidio de los tres amigos de Lucas, con idénticos agravantes, según informó Página/12.

La lectura del fallo fue en el Auditorio AMIA de los Tribunales de Comodoro Py, que estaba llena de familiares y amigos que arribaron al lugar para apoyar a Héctor y Cintia, los papás de Lucas. Afuera, a las puertas de los tribunales, un grupo de manifestantes aguardaba con remeras y banderas con el rostro del chico de 17 años asesinado en Barracas en noviembre de 2021 volvía a su casa con sus amigos después de un entrenamiento de fútbol.

Además de Isassi, López y Nieva, el Tribunal condenó a otros 6 efectivos. A Sebastián Baidón, imputado por torturas por haberle gritado insultos racistas a los chicos mientras estaban detenidos, los jueces lo condenaron a 8 años de prisión. En cuanto al encubrimiento del crimen, las penas fueron para los comisarios Juan Romero, Fabián Du Santos y Rodolfo Ozán, y al subcomisario Roberto Inca a la pena de 6 años de prisión. Al principal Héctor Cuevas le recayó una pena de 4 años.

En tanto, el tribunal absolvió al comisario inspector Daniel Santana, a cargo de todas las dependencias de la Comuna Nº 4, y al subcomisario Ramón Chocobar. También a los oficiales Ángel Arévalos, Jonathan Martínez y Daniel Espinosa.

Antes del veredicto, los jueces dieron la oportunidad a los imputados de decir sus últimas palabras. La más resonante fue la del oficial Arévalos, quien se declaró inocente y volvió a apuntar contra el jefe de la Policía porteña, Gabriel Berard: “Acá hay personas que nunca quisieron que la verdad se sepa porque no les conviene. El jefe de la Policía, por intermedio de dos de sus abogados, está presionando al personal subalterno para que hablen con sus familiares que estuvieron el día de la reunión y digan que lo que dijo mi hermana es mentira”, señaló.

Su hermana es Natalia Arévalos, quien también forma parte de su defensa, y en el alegato señaló que, antes del juicio, familiares de algunos de los oficiales lograron reunirse con Berard y que allí el jefe de la policía les dijo: “Nosotros sabemos que sus familiares son inocentes, pero no podemos hacer nada porque este es un tema político y no queremos que llegue a nosotros”. Tras esa jornada, el tribunal remitió los dichos de Arévalos a la Fiscalía de instrucción para que investigue posibles responsabilidades de Berard en el encubrimiento del crimen.

Antes del fallo, Cintia López –la madre de Lucas– había expresado su deseo de que los asesinos "no salgan nunca de la cárcel. Si hasta el momento no hubo arrepentimiento, creo que hoy no va a haber. De mi parte, no los voy a perdonar, que los perdone Dios".

El papá de Lucas dijo estar convencido que en este caso hubo un componente de “odio racial”. “Estigmatizaron, lo discriminaron, los vieron dos veces porque eran morochos. Salen de una villa, de la 21-24 de un barrio carenciado como es el de Barracas, salieron de entrenar. Lo vieron, lo eligieron, lo esperaron, me lo acribillaron, me lo torturaron y me lo quemaron con cigarrillo, dijo.