Sábado 31 de enero de 2026
31 JAN 2026 - 16:23 | Sociedad

Alerta en Argentina: por qué volvió a aumentar la mortalidad infantil después de más de 20 años

Por primera vez desde 2002, la tasa de mortalidad infantil en Argentina mostró un aumento: pasó de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024. El dato rompe una tendencia histórica de mejora y reabre el debate sobre las condiciones sociales, económicas y sanitarias que atraviesan las familias. Qué factores explican el cambio y por qué el indicador genera preocupación.

La mortalidad infantil en Argentina subió de 8 a 8,5 cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.

La mortalidad infantil volvió a aumentar en Argentina por primera vez en más de dos décadas. El dato marca un quiebre en una tendencia histórica de descenso sostenido que se mantenía desde 2002 y encendió alertas en el ámbito de la salud pública.

Según los últimos registros oficiales de Estadísticas Vitales, la tasa de mortalidad infantil pasó de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos, lo que representa un incremento de 0,5 puntos entre un año y otro. Aunque en términos absolutos hubo menos fallecimientos de bebés —en parte por la fuerte caída en la cantidad de nacimientos—, el indicador relativo muestra un claro cambio de tendencia.

Es el primer aumento significativo desde 2002 después de décadas de descenso.

UN INDICADOR CLAVE DE LA SALUD DE UN PAÍS

La mortalidad infantil es uno de los principales indicadores del estado sanitario y social de una sociedad. No solo refleja la calidad del sistema de salud, sino también las condiciones de vida, el acceso a controles durante el embarazo, la atención del parto, la nutrición y el entorno socioeconómico en el que nacen y crecen los niños.

Durante más de veinte años, Argentina había logrado reducir este índice de manera sostenida, lo que convirtió al aumento reciente en un dato especialmente sensible y preocupante.

QUÉ FACTORES PUEDEN EXPLICAR EL AUMENTO

Especialistas en salud pública coinciden en que el repunte de la mortalidad infantil no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores que se potencian entre sí:

Deterioro de las condiciones socioeconómicas, que impacta directamente en la salud materno-infantil.

Dificultades en el acceso al sistema de salud, especialmente en controles prenatales y atención oportuna durante el embarazo.

Problemas en la atención perinatal y neonatal, que son determinantes durante el primer mes de vida.

Desigualdades regionales, con provincias que históricamente presentan tasas más altas que el promedio nacional.

En este contexto, los expertos advierten que incluso variaciones moderadas en el indicador deben ser tomadas como señales tempranas de alerta.

BRECHAS TERRITORIALES Y SOCIALES

Los datos muestran que la mortalidad infantil no impacta de manera homogénea en todo el país. Persisten diferencias marcadas entre regiones, con tasas más elevadas en provincias del norte y menores en grandes centros urbanos. Estas brechas reflejan desigualdades estructurales en acceso a servicios, infraestructura sanitaria y condiciones de vida.

UNA SEÑAL DE ADVERTENCIA

El aumento de la mortalidad infantil no implica, por sí solo, un colapso del sistema de salud, pero sí marca un punto de inflexión. Especialistas subrayan la importancia de seguir de cerca la evolución de este indicador en los próximos años para determinar si se trata de un hecho puntual o del inicio de una tendencia más profunda.

Revertir este escenario requerirá políticas públicas sostenidas, con foco en la atención primaria de la salud, el acompañamiento a las familias más vulnerables y la reducción de las desigualdades territoriales.

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