Martes 15 de junio de 2021
08 JUN 2021 - 11:34 | Culturas
Las tradiciones culturales en tiempos de pandemia

Jineteadas virtuales: una tradición criolla adaptada a la pandemia y a las nuevas tecnologías

En la zona, las fiestas criollas siempre tuvieron gran cantidad de adeptos. Ante la imposibilidad de realizar concentraciones masivas, ahora se imponen las jineteadas virtuales. Cómo se organiza esta combinación de tradición criolla y nuevas tecnologías.

El ganador de una jineteada virtual puede llevarse entre $ 5.000 y $ 30.000, según la cantidad de inscriptos.

La pandemia trajo una explosión de la virtualidad: teletrabajo, escuela virtual, gimnasia por videos, “zoom-pleaños”. Pero tal vez lo más sorprendente es que se estén llevando a cabo jineteadas virtuales.

Para toda la región, las fiestas criollas constituyen una gran movida que, antes de la pandemia, podían reunir en un fin de semana normal unas 2.000 personas, e incluso alcanzar una cifra que multiplica varias veces ese dato en la famosa fiesta de El Talar, en General Madariaga, con una convocatoria apenas algo inferior al masivo Festival de Jesús María.  Por eso, el efecto pandemia cortó una actividad recreativa y social sumamente popular en toda la Región.

Rodolfo Alvarenga es uno de los iniciadores de esta nueva modalidad que, como señala, “recién está empezando” aunque ya están realizándose en la zona dos o tres jineteadas virtuales por mes.

¿Cómo se hace? Por separado, en diversos campos, los jinetes montan sus caballos, mostrando su destreza, y es filmado. Se les otorgan entre 8 y 10 días para enviar el material a los jurados, que luego darán su veredicto y determinarán el ganador que se llevará una suma de dinero que puede ir entre $ 5.000 y $ 30.000, según la cantidad de inscriptos.

En las pruebas que se han estado realizando por la región se han anotado entre 20 y 30 caballos y, como corresponde a estos tiempos, los videos se suben a las redes sociales para que el público habitual de estas fiestas pueda dar su opinión y comentario.  
Mientras se realiza la prueba, explica Alvarenga, sólo están alrededor cinco o seis personas, obviamente al aire libre, una forma de mantener las medidas de cuidado necesarias por la pandemia.

Con la modalidad virtual se están realizando pruebas de rienda, jineteadas y demostración de mansedumbre, algo que Alvarenga viene realizando en un grupo desde hace tres meses. En este caso hay que domar un potro: “la gente te pasa un video, se constata que sea potro y se va trabajando el caballo” durante 27 días. Para ello se colocan dos tambores separados por ocho metros y los animales tienen que recorrer el trayecto haciendo un ocho.

“El caballo más acomodadito, más presentado como para desfile, se le da el premio”, aunque también cuentan otras destrezas como “la del tipo que se pone un poncho encerado, enlaza un animal o un tronco y lo arrastra”. En esta competencia se considera “el enriende, que es cómo está la boca del caballo, si dobla bien, si gira bien”. “La demostración de mansedumbre es todo lo que hagas para demostrar que el caballo es mansito: subir a un chico, arrastrar algo, lo que al gaucho se le ocurra hacer”, resume.