Jueves 21 de febrero de 2019
09/02/2019 - 12:35 | Noticias | Sociedad

Es profesora de literatura y vende sus libros para ayudar a un Hogar de niñas

La singular propuesta de Ana Tamagno, la profesora dolorense que busca ayudar al Hogar San José.

La dolorense Ana Tamagno es profesora de Literatura.

Ana Tamagno es profesora de Literatura y, como tal, ferviente lectora. A través de las redes sociales inició una campaña para ayudar al Hogar San José de Dolores apelando a otros lectores: vende algunos de sus libros para reunir dinero destinado a la institución.

Luego de que se desatara una polémica por la recomendación de Marie Kondo de tirar libros si se superan los 30 ejemplares en casa tal como lo masificó la exitosa escritora japonesa que lleva vendidos casi 4 millones de copias en 33 países con “El arte de organizar” o “La magia del orden”, entre otros, la dolorense encontró la manera de que hacer lugar en la biblioteca sin tener que desechar sus libros.

“Tengo títulos idénticos porque sus prólogos, traducciones o comentarios son distintos; también libros que en su momento compré repetidos para usar con mis alumnos, pero que ahora no me resultan indispensables porque las bibliotecas están muy bien provistas. Por eso mismo descarté la idea de donarlos a alguna biblioteca escolar, porque todas tienen los mismos clásicos que yo. Y en cuanto a las narrativas más pasatistas, no suman gran utilidad para la biblioteca de una escuela. Yo no quería sacarme el bulto de encima, como quien cambia las cosas de lugar, quería que realmente fueran útiles para alguien”, explicó. Y esa utilidad, dice, apareció en relación con el Hogar: colaborar con la institución y difundir la lectura a precios accesibles. 

“La gente es muy solidaria. Enseguida me empezaron a escribir dando aliento, encargando libros, incluso algunos me ofrecieron libros suyos para sumar a la venta. Eso aún no lo he hecho porque apenas si consigo organizarme con los propios, pero no descarto que en un tiempo arme algo mejor programado, con libros de otros colaboradores”.

“Quisiera que esto sea algo contagioso”, aunque sabe que la gente es solidaria. “Pienso que no deberíamos esperar a la emergencia para estar, para ayudar. Hay mucha gente haciendo cosas por los demás todo el tiempo, ya sea por niños, ancianos, animales o cualquiera que atraviese una situación difícil como también las comisiones de los hogares, la Red Solidaria y los grupos de trabajo de las Iglesias de distintos credos.”

“Acá todo el balance es positivo y con muy poco esfuerzo: se les van a llevar regalos a las nenas, va a haber mucha gente leyendo libros bellísimos y estudiantes accediendo a insumos para sus carreras. En definitiva, creo que lo importante es esto: darnos cuenta de qué sencillo que es hacer cosas buenas. No necesitamos ni demasiado tiempo, ni dinero, ni rompernos la espalda. Es simplemente aportar cada uno nuestro granito de arena”, concluyó Ana, pura solidaridad.