Día de San José: quién fue y por qué la Iglesia Católica lo celebra cada 19 de marzo
Esposo de la Virgen María y padre putativo de Jesús, San José es una de las figuras más importantes del cristianismo. La Iglesia Católica lo honra cada 19 de marzo como patrono de la Iglesia Universal y también lo venera como protector de la buena muerte.

El Papa Francisco señaló en 2020 que un aspecto que caracteriza a San José es su relación con el trabajo. (Imagen: Opus Dei)
Cada 19 de marzo, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San José, una de las fechas más significativas del calendario litúrgico dedicada al santo que la tradición reconoce como esposo de la Virgen María y padre putativo de Jesús.
San José ocupa un lugar central en la fe cristiana por su papel dentro de la Sagrada Familia de Nazaret. Los Evangelios lo presentan como un hombre justo, obediente y silencioso, que aceptó la misión de acompañar a María y proteger a Jesús. Por eso, su figura quedó asociada al cuidado, la humildad, el trabajo y la fidelidad a Dios.
La importancia de San José no se limita a su vínculo con María y Jesús. En 1870, el papa Pío IX lo proclamó Patrono de la Iglesia Universal, reforzando su papel como custodio del hogar de Nazaret y modelo de protección para toda la Iglesia.
Además, es considerado el “santo patrono de la buena muerte”, una devoción que surge de la tradición que sostiene que falleció acompañado por Jesús y María, en un entorno de paz y fe.
A lo largo del tiempo, su figura ha sido adoptada como patrono de trabajadores, familias y numerosas comunidades en todo el mundo, lo que explica la vigencia de su celebración cada 19 de marzo.
El Papa Francisco señaló en 2020 que un aspecto que caracteriza a San José y que se ha destacado desde la época de la primera encíclica social de 1891, la Rerum novarum de León XIII, es su relación con el trabajo. Años más tarde, en 1955, el Papa Pío XII instituyó la fiesta de San José Obrero en presencia de un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro.
“San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo”, recordó Francisco.












