Miércoles 22 de mayo de 2019
10/05/2019 - 10:23 | Noticias | Sociedad

Cómo correr 30 horas por los Andes y vivir para contarlo

La experiencia de Sebastián Bonissone, un policía costero que completó las 100 millas del Patagonia Run.

Sebastián Bonissone es además efectivo de la Policía Bonaerense.

Luego de competencias de 63 kilómetros por las sierras de Balcarce o de más de 80K por la selva misionera o en la zona cuyana del país, su objetivo para este comienzo de año eran 160 kilómetros, casi nada… y pudo cumplirlo. Sebastián Bonissone, ultra maratonista costero que vive en Santa Teresita y es efectivo de la Policía de la Provincia en la Comisaría Nº 1 de la localidad, completó las 100 Millas del Patagonia Run, los exigentes 160K por los cerros de San Martín de los Andes en 30 horas y 12 minutos, lo que le permitió ubicarse en el puesto 30º de la clasificación general y 12º en su categoría, entre los 244 participantes, muchos atletas de elite de la Argentina.

“Fue una prueba durísima al extremo con temperaturas por la noche bajo cero y vientos de más de 80 km/h en la cima de los cerros. Arrancamos un viernes a las 11 de la mañana y terminamos el sábado a la tarde. Se largó a orillas del Lago Lacar en San Martín de los Andes y de allí directo al cerro Chapelco, que tiene una trepada muy técnica de piedras sueltas. Fue allí donde en el kilómetro 21, cuando todavía quedaban 27 horas de competencia, me caí y quebré uno de los dos bastones, lo que me dificultó mucho seguir pero pude sobreponerme y continuar con mi objetivo”, relata Bonisonne, quien forma parte de Runners Fox Pinamar bajo las órdenes de la reconocida Candela Cerrone en Pinamar. En Santa Teresita el acondicionamiento físico lo realiza a través de Gustavo Leiva, uno de los responsables del Centro Municipal de Alto Rendimiento de La Costa.

Luego del cerro Chapelco y la imponente vista desde la cima del volcán Lanín y toda la Cordillera de los Andes siguieron camino cruzando praderas, lagos, bosques y paisajes intangibles imposibles de acceder para la mayoría de los mortales. Pero estos ultra maratonistas pueden hacerlo porque van más allá de cualquier ser humano y la prueba es concreta con el hecho de estar más de un día corriendo, caminando, trotando, sin dormir y alimentándose como pueden. “Trepamos, ya entrado el cansancio mental y físico, los cerros Colorado, Centinela y Quinalahue, el más difícil de todos porque fue el último de madrugada con viento y frío que se hizo sentir hasta la salida del sol pasadas las 8 de la mañana del sábado. El problema mayor es pelear contra el sueño en ese momento de competencia, sin dudas es el momento más duro”, cuenta Bonissone, que tardó más de dos horas para llegar a la cima de ese cerro en una lucha titánica contra uno mismo.

Ahora el costero va por más y ya planea su próximo objetivo para octubre: las 100 millas de North Face en Santiago de Chile, para traspasar los límites del país y seguir desafiando sus propios límites. Una cuestión de límites, físicos y mentales.