Viernes 20 de mayo de 2022
28 JUL 2021 - 18:13 | Sociedad

Tandil: volvieron los abrazos sin barreras en el geriátrico donde habían creado un “abrazador”

Provincia habilitó las visitas en las residencias para adultos mayores. Desde las primeras horas de la mañana las familias pudieron reencontrarse y fundirse en un abrazo.

Los abuelos del hogar "Reminiscencias" pudieron volver a abrazar a su familia sin barreras.

Anahí Soulié es la responsable del geriátrico de Tandil donde se impulsó una idea que se hizo viral el año pasado cuando instaló un “abrazador” en la puerta del hogar “Reminiscencias”. Este miércoles se levantó antes que nadie y escribió en la pizarra: “Hoy es el gran día, después de 500 días nos vamos a volver a abrazar”, leyeron sin entender los residentes.

Es que Provincia habilitó desde hoy las visitas en aquellos geriátricos en los que todos los residentes y empleados estuvieran vacunados. Durante el desayuno, Anahí le contó a los residentes que tendrían muy lindas visitas. Y desde las 9.00, ya sin el “abrazador” de la puerta principal, hijos, nietos, sobrinos, sus seres queridos, pudieron ingresar.

“¡Ay, querida, tenés las manos frías!”, le dice Herminia a su nieta mientras las frota entre las suyas. Ni una ni otra puede creer que el día tan anhelado al fin llegó, y que de pronto una mañana pudieran volver a sentirse así, piel contra piel, dándose calor.

“Un día súper emotivo, lo esperamos tanto y al fin llegó: fueron 500 días y no tuvimos ni un contagiado, ninguno de los 49 residentes ni el personal”, contó Anahí al diario Clarín.

Por ser el primer día y para adecuarse a la demanda, dispuso tres turnos de visitas, dos en la mañana y otro en la tarde. A los familiares se les exigió la constancia de vacunación, se les tomó la temperatura y se les hizo firmar al ingreso; en el hogar, personal y residentes tienen aplicada la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19, también contra la gripe y neumonía.

El año pasado, cuando habían pasado tres meses desde el comienzo de la pandemia y la situación para los internos “se estaba haciendo insostenible”, una abuela se negaba a comer; otra suponía que su hija la había abandonado y una mujer centenaria pedía que no le mintieran más: “¿Qué le pasó a mi sobrino que no viene, murió?”, le preguntaba, Soulié tuvo una idea que dio la vuelta al mundo en imágenes.

Instaló en la puerta del geriátrico de la calle Montevideo al 300 de Tandil una cortina de PVC con mangas por las que los familiares y residentes pudieran acercarse. Un abrazador, “las puertas de la libertad”, la bautizó una residente.

Se trata de cuatro brazos colocados en un pliego de tela  transparente que cubría de arriba a abajo y el ancho de las dos puertas del frente, y que había sido sellado y fijado con listones de madera para que no pase aire, ni virus. Esta mañana lo quitaron y lo guardaron por si llegara a ser necesario: “Fue nuestro gran compañero”, dice.

Con las mangas “no perdieron el contacto del todo, pero no es lo mismo. Hoy entran sus familiares y no lo pueden creer. Llegó el gran día”, celebra, aunque “con cierto sabor amargo porque hay abuelos que hoy no están, no por covid, por otras patologías, y queda ese gustito de no llegué”.

“El lado positivo es que se pueden hacer las cosas bien. Ellos pasaron 500 días, no fabulosos, pero hemos festejado días patrios, cumples, el día del amigo. Llegar a este día, sin contagios, es un logro terrible”, destacó.