Viernes 03 de febrero de 2023
01 SEP 2022 - 11:21 | Sociedad
Historias

General Belgrano: el ex futbolista Diego Capria y su nueva vida como gerente de un frigorífico que apuesta por la carne ovina

Cuando dejó el fútbol, el ex jugador de Racing y San Lorenzo volvió a sus pagos para hacerse cargo del negocio familiar. Asegura que con el tiempo la carne ovina va encontrando su lugar en las mesas argentinas.

“Estamos habilitados para la exportación a varios países pero no podemos hacerlo porque descuidaríamos la plaza local”, dijo Capria. (Foto: Captura Video Patagonia Sur Sur)

El ex futbolista Diego Capria, quien jugó en Estudiantes de La Plata, Racing y San Lorenzo, entre otros clubes, está al frente hoy del Frigorífico y Matadero San Antonio, en General Belgrano, de donde es oriundo. Tomó la posta de su abuelo Francisco, el fundador del establecimiento, y de su padre Humberto.  

Hoy, lejos de las canchas, “Coco” Capria es gerente del frigorífico y disfruta abriendo nuevos horizontes para la carne ovina.Siempre me interesó el trabajo en el frigorífico pero nunca pensé que podíamos desarrollarnos como nos desarrollamos. La empresa cambió para bien porque buscamos otros objetivos comerciales. Vi que había una pata muy interesante para aprovechar desde lo comercial y me metí de forma directa para empezar a desarrollar todos los cortes ovinos en la provincia de Buenos Aires”, contó en una entrevista con Clarín.

El ex futbolista explicó que con el tiempo la carne ovina va encontrando su lugar en las mesas argentinas. Desde General Belgrano, la empresa de Capria envía a las principales cadenas de supermercados y a los restaurantes todos los cortes y menudencias envasados al vacío en bandeja. Además se elaboran milanesas, hamburguesas y hasta raviolones de cordero.

Tenemos muy consolidado el consumo interno. Estamos habilitados para la exportación a varios países pero no podemos hacerlo porque descuidaríamos la plaza local, dice el ex capitán de San Lorenzo, club con el que fue campeón de la Copa Mercosur en 2001.

De esta manera, ofreciendo opciones para la cocina, el sector ovino logró pasar de un consumo anual per cápita de 0,5 kilos hace 4 años a un consumo de 1,4 kilos por persona, un volumen que parece ínfimo comparado con los 110 kilos por persona que se consumen de todas las carnes pero que ilustra un crecimiento interesante. Se trata de un producto que, según indican, aporta vitaminas A, B y E y ácidos grasos esenciales Omega 3 y 6.

El animal troceado brinda más opciones que cuando se vende entero, la gente se va animando a comprar. El gran cuello de botella está en la producción”, señaló Capria, quien con la instalación de nuevos contenedores de frío aumentó su capacidad de faena pasando de 5.000 por mes a entre 2.000 y 3.000 por semana.

En épocas de zafra, a partir de septiembre, llegan a faenar 600 cabezas por día provenientes de las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe y Río Negro. Y luego se ocupan también del troceo y la elaboración. En todo ese proceso de valor agregado participan 28 personas, y según le dijo Capria a Clarín, si hubiera un poco más de estabilidad comercial, a él le gustaría llegar a tener 50 empleados.