Miércoles 28 de febrero de 2024
07 DEC 2023 - 10:57 | Sociedad
Historias

El increíble mundo de China, bajo la mirada y el sentir de un estudiante de Dolores

Francisco Noguera estudia Relaciones Internacionales en la UNICEN y acaba de ganar una beca para estudiar en la Universidad de Shandong, ubicada en una ciudad de 7 millones de habitantes. Sus impresiones sobre el gigante asiático.

“En lo cotidiano me arreglo, pero es una lengua muy difícil”, admite Francisco.

Francisco Noguera tiene 27 años y estudia relaciones internacionales en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Está trabajando en una tesis sobre cooperación en ciencia y tecnología entre la Argentina y China. Por ese motivo fue becado para viajar al país asiático y estudiar en la Universidad de Shandong, en la ciudad de Jinan

En una entrevista realizada mediante videollamada con ENTRELINEAS.info, lo primero que muestra es una cartilla en la que está estudiando el idioma. “En lo cotidiano me arreglo, pero es una lengua muy difícil”, admite. 

Francisco llegó en agosto y ya puede defenderse en la vida de la universidad, las compras y hasta logró, como católico practicante, confesarse con un sacerdote chino. La beca para estudiar idioma chino la logró a través del programa “Provincias Hermanas”, entre la provincia de Buenos Aires y la de Shandong, y se extiende por un año. “Me interesa el rol de actores como las provincias y los municipios”, explica en torno a su tesis de licenciatura. 

Lo primero que le sorprendió del segundo país más poblado del mundo (recientemente lo superó la India) es la masividad. “No me lo imaginaba, a pesar de tener amigos que han venido a estudiar acá, relata. “El primer día que llegué me fui a caminar a la noche, y realmente se siente muy seguro. Todavía me queda esa cosa nuestra de no andar con el celular a la vista por la noche, pero acá no pasa nada”, sostiene.

Además de las dimensiones de las ciudades, Francisco se asombra de “lo limpio y ordenado que es todo; la gente es re atenta, por más que no te entiendan, inclusive porque poca gente habla inglés, fuera de la universidad. El campus donde cursa el dolorense alberga a 6.000 personas “de todo el mundo,  pero que nosotros no conocemos porque son principalmente de Asia y África”. 

A la hora de aprender chino, las dificultades surgen con la escritura: hay un sistema compatible con los caracteres latinos que luego se traslada a los caracteres chinos, por lo que hay que memorizar ambos sistemas, cómo se pronuncian y qué significan.

La tecnología es impresionante, sostiene Francisco: no hay prácticamente dinero físico, sino pagos con QR e incluso sólo poniendo la cara, a través de datos biométricos. El parque automotor va camino a la transición energética, con gran cantidad de vehículos eléctricos. “Todas las motos son eléctricas”, enfatiza. 

Jinan tiene 7 millones de habitantes (poco más del doble que la Ciudad de Buenos Aires), todo muy limpio y ordenado con un intenso tránsito todo el día. “No he visto problemas ni accidentes de tránsito”, dice. La ciudad, enorme, tiene un casco histórico con un gran lago y parques, en los que se pueden ver a la gente tanto con drones como con barriletes, en un contraste notorio entre el pasado y el presente. 

También tiene un pujante distrito financiero, con grandes torres, porque es la capital de la cuarta provincia más importante de China. En el parque industrial, comenta Francisco, hay instaladas 5.000 grandes empresas. 

Nadie habla en español ni tienen mucha idea de lo que es América Latina pero en todos lados resuena el nombre de Lionel Messi. “Vamos a tener que trabajar más en que nos conozcan por otras cosas”, dice, pensando en su formación y futuro profesional. “Esto es lo que se viene y es por aquí el camino. Hay que estudiar mucho el fenómeno chino”, sostiene.