Cómo funciona el nuevo esquema de subsidios para los usuarios de garrafas de gas
Reemplaza al programa Hogar y alcanza a quienes se inscriban en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF). El nuevo monto por garrafa de 10 kilos representa apenas un tercio de su precio de mercado.

De abril a septiembre, el esquema contempla un bloque de consumo básico de hasta dos garrafas mensuales por hogar con subsidio parcial.
El gobierno de Javier Milei avanzó con la implementación del nuevo esquema de subsidios energéticos y definió cómo se aplicará la asistencia para usuarios de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP). Se trata de un reintegro de $ 9.593 que otorgará a usuarios sin conexión de gas natural por la compra de cada garrafa de 10 kilos.
Mediante la Disposición 1/2026, publicada en el Boletín Oficial, la Subsecretaría de Eficiencia e Información Energética del Ministerio de Economía reglamentó el sistema de reintegros dentro del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
En ese sentido, se estableció que los usuarios de garrafas de GLP de 10 kilos que se inscriban en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) recibirán una asistencia económica por su consumo. El esquema prevé un reintegro sobre dos garrafas mensuales entre abril y septiembre y de una garrafa durante el resto del año, según el calendario fijado por la normativa.
En cuanto al monto, la disposición fijó un valor inicial de $9.593 por garrafa, que podrá actualizarse periódicamente en función del precio del butano y los costos asociados definidos por la Secretaría de Energía.
El reintegro se hará a través de la acreditación del monto del subsidio en la cuenta bancaria o billetera virtual que declare el beneficiario. El Banco Nación será el encargado de poner a disposición las herramientas digitales para el pago. Además, se prevé que otras entidades financieras puedan sumarse en el futuro.
Para acceder, los usuarios deberán completar sus datos en el registro oficial a través del sitio web de subsidios (hacer click aquí), lo que permitirá conformar el padrón de beneficiarios dentro del nuevo esquema, según consignó la Agencia DIB.
En enero, cuando se lanzó el nuevo esquema de subsidios focalizados, el Gobierno remarcó que los beneficiarios del ex Programa Hogar "contarán con un plazo de seis meses para inscribirse en el SEF, garantizando durante ese período la continuidad de la asistencia mientras se completa la migración al nuevo esquema”.
Una vez finalizado ese proceso, el Programa Hogar será dado de baja y los usuarios quedarán incluidos en el régimen general de subsidios energéticos focalizados". La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) aportará los datos para analizar la incorporación al régimen de subsidios focalizados.
Un esquema de subsidios con inconsistencias visibles
El cambio representa una mejora para aquellos beneficiarios del ex Programa Hogar, subsidio que se había ido licuando con este gobierno y cuyos pagos habían sido discontinuados desde el año pasado. Sin embargo, el nuevo monto por garrafa de 10 kilos equivale a apenas un tercio de su precio de mercado, según consignó el sitio especializado en energía EconoJournal.
La Disposición 1/2026 estableció el monto del subsidio en $9.593 por cada garrafa, valor que se actualizará de forma periódica según los costos de fraccionamiento. La novedad es que el cálculo toma como referencia el precio mayorista por kilogramo del butano -la materia prima principal de la garrafa- fluido cuyo valor publica mensualmente la Secretaría de Energía, al que se adicionan diversos costos operativos del sector. Es decir, el monto fijado de subsidio no reconoce el valor de mercado.
La nueva norma establece un sistema de cupos mensuales que distingue la demanda estacional. De abril a septiembre, el esquema de subsidios contempla un bloque de consumo básico de hasta dos garrafas mensuales por hogar que contarán con un subsidio parcial, ya que el costo real es superior. Durante el periodo estival, que abarca de octubre a marzo, el cupo se reduce a una sola unidad, asumiendo una menor necesidad de climatización y cocción en los hogares.
Sin embargo, en los meses más fríos el requerimiento real es superior a las dos garrafas si un hogar depende de gas envasado para cocinar, calentar el agua para baño y calefaccionar el ambiente. Ese consumo puede escalar hasta cuatro o seis garrafas al mes durante el invierno en regiones más frías del sur del país. No hay hasta el momento una información por parte del Gobierno y de la Secretaría de Energía respecto a si habrá un esquema que reconozca las diferencias bioclimáticas por esa situación geográfica.
Y hay otro punto a tener en cuenta. Si bien es largamente conocido que el precio del gas en garrafa es superior al que recibe un usuario de gas por redes, la brecha se amplía aún más cuando se analiza la evolución de los subsidios para los sectores sociales más desfavorecidos históricamente. Cabe destacar que según el gobierno a partir de datos del Indec, el 48,6% de la población usa gas de red, y un 43,9% de la población utiliza gas de garrafa.












