24 MAY 2026 - 11:47 | Sociedad

Semana de Mayo: qué pasó el 24 de mayo de 1810

Se sofocó el último intento del virrey Cisneros de permanecer en el poder, pero al frente de la nueva Junta de Gobierno. Por qué Manuel Belgrano fue clave.

El 24 de mayo fue un día clave en al historia argentina.

El jueves 24 de mayo de 1810 fue una jornada clave en el camino hacia la revolución que culminó el proceso de la Semana de Mayo y derivó en la conformación del primer gobierno patrio: fue el día en que los criollos obligaron a la renuncia del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien hasta último momento intentó mantener el poder que ostentaba como represente de la Corona de España en la región.

SEMANA DE MAYO DE 1810: QUÉ PASÓ EL 24 DE MAYO DE 1810

El 24 de Mayo se confirmaron los rumores y el síndico Julián de Leiva -un criollo que estaba en favor de los realistas- anunció al ex virrey Cisneros como comandante de armas y presidente de la nueva Junta de Gobierno, que también estaba conformada por cuatro vocales: los españoles Juan Nopemuceno Solá y José Santos Incháurregui y los criollos Cornelio Saavedra y Juan José Castelli, aunque estos últimos dos renunciaron de inmediato.

“En estas circunstancias, el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala, (…) púsose de pie súbitamente y a paso acelerado y con el rostro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: ‘Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas’”, escribió Tomás Guido en sus Memorias.

Esa misma noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra fue hacia la residencia de Cisneros para exigirle su renuncia, al tiempo que le informaron respecto de la agitación en las calles y la sublevación de las tropas que había generado el hecho de que se hubiera burlado la voluntad popular que había quedado asentada en el cabildo abierto hacía apenas dos días atrás.

Cisneros, que no tuvo otra opción que aceptar las exigencias, recordó en sus Memorias cómo fueron sus últimas horas en el poder: “En aquella misma noche, al celebrarse la primera sesión o acta del Gobierno, se me informó por alguno de los vocales que alguna parte del pueblo no estaba satisfecho con que yo obtuviese el mando de las armas, que pedía mi absoluta separación y que todavía permanecía en el peligro de conmoción, como que en el cuartel de Patricios gritaban descaradamente algunos oficiales y paisanos”.

De esa manera, la flamante Junta de Gobierno quedó disuelta y se convocó al pueblo nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente, para así elegir a una nueva junta de gobierno. Entre los candidatos no podía figurar Cisneros.

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