12 AUG 2026 - 16:50 | Sociedad
Economía

Por qué la luz pesa cada vez más en el bolsillo: las claves detrás de las facturas en la era Milei

En un escenario donde las tarifas subieron más que la inflación y los salarios registran una caída en términos reales, las facturas de luz volvieron a preocupar a hogares y comercios. Y en la Costa Atlántica el impacto es mayor porque miles de hogares dependen de la electricidad para calefaccionarse.

Entre enero y julio, los cargos fijos de la tarifa eléctrica general aumentaron alrededor de un 17%, mientras que los cargos variables tuvieron incrementos cercanos al 31%.

En estos días, las facturas de electricidad volvieron a convertirse en una preocupación central para hogares y comercios de la Argentina. Detrás de los montos que llegan cada mes y generan preocupación en las economías familiares hay una combinación de factores: el nuevo esquema nacional de subsidios, la evolución de los precios de la energía, las actualizaciones tarifarias, un mayor consumo durante el invierno y el impacto que produce pasar de una categoría de consumo a otra superior.

Para entender por qué una familia puede recibir hoy una factura considerablemente superior a la de meses anteriores hay que mirar más allá del número final. Desde diciembre de 2023, la política energética nacional cambió sustancialmente. El gobierno de Javier Milei inició un proceso de reducción de los subsidios y de traslado progresivo de una mayor proporción del costo de la energía hacia los usuarios.

No se trata de una interpretación política. El propio gobierno nacional estableció mediante el Decreto 465/2024 una transición desde el esquema anterior hacia subsidios energéticos focalizados y posteriormente avanzó con un nuevo régimen que comenzó a implementarse en 2026.

El Poder Ejecutivo, o sea, el presidente, determina los precios mayoristas de la energía eléctrica y establece cuánto de ese costo subsidia el Estado nacional. Luego, las jurisdicciones correspondientes regulan los componentes de transporte y distribución que terminan conformando los cuadros tarifarios.

El resultado de todo ese proceso aparece finalmente en la factura.

TARIFAS QUE CORRIERON POR ENCIMA DE LA INFLACIÓN
En la zona abastecida por EDEA S.A. (Empresa Distribuidora de Energía Atlántica), que comprende Mar del Plata, localidades de la Costa Atlántica y buena parte del centro-este de la provincia de Buenos Aires, las distintas categorías tarifarias muestran desde diciembre de 2023 incrementos acumulados que, según el tipo de usuario y consumo considerado, se ubican entre aproximadamente el 480% y más del 620%.

La comparación permite dimensionar el cambio: durante el mismo período, la inflación acumulada se ubicó en torno al 319%. Esto significa que el costo de la electricidad avanzó considerablemente por encima del promedio general de precios. Y el proceso continuó durante 2026.

Entre enero y julio, los cargos fijos de la tarifa eléctrica general aumentaron alrededor de un 17%, mientras que los cargos variables tuvieron incrementos cercanos al 31%.

También se actualizaron los valores vinculados al Alumbrado Público: el cargo fijo pasó de $6.017,24 a $7.031,04 y el variable, de $161,64 a $228,65.

A esto hay que sumarle que el salario promedio en Argentina no aumentó en términos reales desde diciembre de 2023; por el contrario, registra una caída acumulada en la comparación oficial y de centros de estudio. Según los registros del INDEC, los ingresos del sector público sufrieron una fuerte contracción de alrededor del 18% real y los del sector privado registrado acumulan una baja cercana al 3,5% frente a la inflación desde el inicio de la gestión de Javier Milei. 

NO TODO AUMENTO DE FACTURA ES AUMENTO DE TARIFA
Hay otro elemento importante para comprender lo que ocurre durante estos meses: el invierno.

Una cosa es cuánto cuesta cada unidad de energía y otra cuánto consume cada hogar. En los meses de bajas temperaturas aumenta naturalmente la utilización de estufas eléctricas, aires acondicionados, caloventores, termotanques y otros equipos. Por lo tanto, pueden producirse simultáneamente dos fenómenos: pagar más por la electricidad y consumir más electricidad.

Cuando ambas variables coinciden, el impacto sobre la factura aumente considerablemente. Por eso una boleta puede aumentar porcentualmente más que la actualización tarifaria aplicada durante ese mismo período.

CONSUMIR MÁS TAMBIÉN PUEDE CAMBIAR LA CATEGORÍA
A esto se agrega la estructura de categorías residenciales según el consumo. Los usuarios pueden quedar encuadrados en distintas categorías —de R1 a R7— de acuerdo con la cantidad de energía utilizada. Al aumentar el consumo mensual, un hogar puede ingresar en un escalón superior y encontrarse con cargos diferentes.

La diferencia no es menor. Como referencia, mientras en una categoría residencial básica R1 el cargo variable ronda los $206,66 por kw, en categorías superiores como R7 puede superar los $264,17.

Así, el invierno puede generar un doble impacto: más kilovatios consumidos y, en determinados casos, el ingreso a una categoría tarifaria superior.

EL CAMBIO DE LOS SUBSIDIOS
Existe además una transformación de fondo que comenzó en 2024 y continúa hasta hoy. El gobierno nacional decidió abandonar progresivamente el esquema anterior de subsidios generalizados y avanzar hacia un sistema focalizado.

Esto implica que una proporción mayor del costo real de producir la energía sea trasladada al consumidor, mientras la asistencia estatal queda concentrada en determinados hogares y sobre determinados bloques de consumo.

Superado el límite subsidiado correspondiente, el consumo excedente recibe un tratamiento diferente. Por eso dos familias con consumos distintos pueden experimentar impactos muy diferentes aun viviendo en la misma localidad y estando abastecidas por la misma distribuidora.

UNA DISCUSIÓN QUE TAMBIÉN ES SOBRE CÓMO NOS CALEFACCIONAMOS
La situación tiene una particularidad adicional en la Costa Atlántica bonaerense. Miles de hogares dependen intensamente de la electricidad para calefaccionarse ante las limitaciones históricas para acceder a nuevas conexiones de gas natural.

Por eso adquiere especial relevancia la decisión anunciada esta semana de finalizar la planta compresora de Las Armas, una infraestructura estratégica del Gasoducto de la Costa, que permitirá a 100.000 hogares bonaerenses conectarse a la red de gas natural.

La obra permaneció inconclusa durante casi tres años pese a encontrarse prácticamente terminada (el avance era del 80% al momento de asumir Milei). Su futura puesta en funcionamiento –además de terminar la obra propiamente dicha habrá que realizar una auditoría para evaluar el impacto del abandono– permitirá ampliar la capacidad de transporte de gas hacia Mar del Plata y distintos distritos de la Costa Atlántica.

Después de numerosos reclamos realizados desde la Región para que la infraestructura fuera terminada, el Estado Nacional dispuso que Camuzzi avance con los trabajos pendientes. La decisión abre finalmente la posibilidad de resolver un cuello de botella energético que afecta a más de 100.000 hogares.

No es una cuestión menor: ampliar el acceso al gas natural significa también ofrecer a las familias una alternativa energética y reducir la dependencia de la electricidad para calefaccionarse.

ENTENDER LA FACTURA PARA ENTENDER EL PROBLEMA
No existe una única explicación para las boletas que están recibiendo los usuarios. Se superponen el aumento acumulado de las tarifas, la reducción de subsidios nacionales, las nuevas actualizaciones de 2026, el incremento estacional del consumo durante el invierno y el eventual salto entre categorías residenciales.

Pero detrás de todas esas variables existe una definición de política energética que resulta central: desde diciembre de 2023, el gobierno nacional decidió avanzar hacia un esquema en el cual los usuarios afrontan directamente una proporción mayor del costo de la energía.

Ese cambio se vuelve especialmente visible cuando llega el invierno. Y mucho más en una región del país donde, por las limitaciones de infraestructura de gas acumuladas durante años, para miles de familias prender una estufa eléctrica no es una elección: es la única manera disponible de calefaccionar su casa.