Lunes 26 de septiembre de 2022
15 SEP 2022 - 16:16 | Culturas
Historias

Dolores: el día en que debería rajarse la tumba de Berta Smith

La protectora de los amores prohibidos descansa en Dolores, en una tumba que siempre tiene flores, pero que la tradición propone que el día de su muerte -15 de septiembre según reza la inscripción- la lápida se raja.

La tumba sigue exponiendo el texto que a muchos conmueve y que podría haber sido escrito por Berta.

Por más que una le dé vueltas, los pueblos están hechos de historias. Y no sólo los pueblos en el sentido de pequeñas ciudades, sino los pueblos como conjuntos de individuos amalgamados precisamente por los relatos que construyen.

La de Berta Smith es una de esas historias, al punto que no hay dolorense que no la repita en alguna de sus variantes y no haya recorrido el cementerio local buscando el sitio donde está enterrada.

Tiene todos los componentes para construir un buen relato. Una joven prostituta que llega a uno de los numerosos prostíbulos que había en Dolores en 1881 y que un cliente “rescata”, alquilándole una casa. El hombre, sin embargo, tiene una novia “oficial” y con ella se casa. El mismo día de la boda, Berta se pega un tiro y acaba con su vida a los 23 años.

A los datos escuetos se suman pronto otros, que arman la leyenda, aunque también los de historiadores como Ángel Fortini, que recuperan documentos.

Hoy la lápida exhibe un epitafio y siempre tiene flores. El mármol está permanente escrito con mensajes de enamorados pidiendo la intercesión de la muerta en sus amores, así como ofrendas. Y, como reza un cartel de indicación turística ubicado en el lugar, la tradición sostiene que el día de su fallecimiento la lápida se raja.

Claro que el propio cartel turístico contradice la lápida: mientras que en el mármol se lee 15 de septiembre de 1881 –día de Nuestra Señora de los Dolores, patrona de la ciudad- se exhibe una copia del certificado de defunción que exhibe la fecha del 13 de septiembre de 1881. También se aclara que su nacionalidad era húngara y que había llegado a la ciudad unos meses antes de su muerte.

Según la tradición oral recogida en la década de 1970 por Santos Avanza, el hombre del que ella se había enamorado hace construir una tumba imponente, que el paso del tiempo deterioró. Lo que permanece es el epitafio y el recuerdo de la gente. Según esta versión, mientras la tumba se derruía, la tradición popular construía la leyenda, al punto tal que se hizo una suscripción popular para reconstruirla, lo que habla de lo hondo que esta historia ha calado.

Mientras tanto, la tumba que este mediodía mostraba las rajaduras antiguas, sigue exponiendo el texto que a muchos conmueve y que el propio Avanza desliza que podría haber sido escrito por ella misma: Si al posar la mirada en esta tumba/ recuerdas al ser cuyas cenizas guarda/ seguid, no te detengas.../conociste la materia, el alma nunca.

Que una prostituta húngara hubiera escrito estos versos en castellano suena extraño, pero ya se sabe que las leyendas tienen una lógica que la razón no entiende.