Martes 05 de julio de 2022
10 FEB 2022 - 09:23 | Opinión
PANORAMA POLÍTICO

El kirchnerismo se refugia en la provincia

¿El Fantasma Wado Gobernador? ¿La Doctora senadora? Sobre la relación detonada entre Alberto y Máximo. Salga o no la cosmética del acuerdo con el Fondo, descuentan que las elecciones de 2023 van a perderse.

Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial para JorgeAsisDigital.com

En 2015, por haber perdido la elección presidencial y la gobernación de Buenos Aires, el kirchnerismo se refugió en La Matanza.
En 2019 recuperó ambos distritos. Ahora, por descensos de consumo general, trasciende que La Doctora sospecha, con sólidos fundamentos, que en 2023 vuelven a la lona.
Salga o no la cosmética del acuerdo con el Fondo, descuentan que las elecciones de 2023 van a perderse.
El refugio entonces será la provincia entera. Se van a concentrar esfuerzos para mantener el control. Las cajas de la Provincia Inviable.
Se impone desenganchar el carro de la elección provincial de la nacional.
Consta que la señora María Eugenia Vidal, La Chica Desangelada de Flores, intentó también separarlas. Postergó su derecho al Plan V y asociada a Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, perdió por escándalo.
Axel, El Gótico, va a adelantar las elecciones provinciales y se planifica poner en el bolso la mejor mercadería.
La Doctora, primera para el senado, en ticket con Axel, acaso, como segundo senador.
Y con Eduardo de Pedro, El Wado, como postulante a la gobernación.

Según Alberto, El Poeta Impopular -que preside el gobierno de La Doctora- Wado es “un ex ministro del Interior, convertido en un fantasma”.
Alberto había sido aplanado con votos. Pero pretendía igual manejar los tiempos. Como si fuera un movimiento de librepensadores. La Doctora lo apretaba como a un granito. Y Alberto atinó a reaccionar cuando Wado, sin avisarle, presentó la renuncia al Ministerio del Interior. Pero el Trovador Impopular recibió el golpe y estimulado por los Espartacos decidió aceptar la renuncia. Se comunicó con un reconocido periodista de tesis para darle la primicia, que el colega transmitió.
Por suerte, en la delirante terapia de grupo del albertismo (que no existe) se interpuso la dama que arrastraba la carga de la sensatez. La señora Vilma Ibarra, La de Ypacaraí, le dijo al presidente:
“Creo que te volviste loco, sos un…”.
Vilma lo castiga con frecuencia con su lucidez inoportuna. “Te suicidás”, agregó. Y se dirigió a la sala de periodistas para decir oficialmente: “El presidente no acepta ninguna renuncia”.
Después fue el turno de la carta de La Doctora y de la designación, como Premier, de Juan Manzur, El Menemcito.
Fue quien se esmeró para lograr la recuperación artificial de Alberto. Pero Wado no pudo volver nunca más a ser Wadito. En adelante, es El Fantasma.
Ahora fluye y se mide como candidato a gobernador. Emerge como el cuadro más preparado de la compacta Agencia de Colocaciones La Cámpora. Organización de circuito cerrado que se encuentra en lacerante estado de asamblea después de la precipitada inmadurez de Màximo, El Hijo de dos Presidentes.
Por su disidencia con Alberto en la cosmetología con el Fondo, Máximo renunció a la titularidad del bloque de la Pajarera. Pero la relación entre ambos estaba detonada. Naturalmente enfrentados por un festival de banalidades.
Más que diferencias ideológicas, la detonación puede tratarse, con resultados optimistas, desde la astrología china.

El Chanchito y la Serpiente
Entre Alberto, Chanchito de Tierra, y Máximo, Serpiente de Fuego, lo único genuino es el antagonismo.
A la hora en que reina el Chancho la Serpiente tiene que cuidarse, y viceversa.
Justamente en el Año del Tigre ninguno de los dos atraviesa un campo favorable.
Consta que Alberto quiso llevarse bien con Máximo. Aunque “le rompa las b…».
Fue a la coronación de Máximo como presidente del Peronismo de Cochería de Buenos Aires, después del infortunado discurso en la Pajarera, cuando los opositores maltrataban el presupuesto fallido.
Pero la relación entre los antagónicos estaba detonada en diciembre, cuando Alberto agasajó a los minigobernadores de Buenos Aires con un asado en la residencia y no lo invitó.
La detonación ideológica es consecuencia de magistrales pavadas.
Hondo dramatismo se registró cuando la atractiva señora Luana Volnovich, Salma Hayek, mantuvo una escapada romántica con su segundo y partenaire hacia la vulgaridad olímpicamente grasa del Caribe.
Los enamorados fueron sorprendidos en la berretada de un pub de playa. La «pinta» compartida motivó un escrache conmovedor. La sugerencia francamente frívola de Alberto de veranear en el país caía como una prenda íntima en un momento de pasión.
Más banal fue la interpretación del episodio en La Agencia. Operación del albertismo (que no existe). Para incendiar al galán de Salma Hayek. Jefe político de un minigobernador a cargo, que suplanta al minigobernador en uso de licencia en la minigobernación por ser ministro.
Fue peor, acaso, la venganza, según los merodeadores de Alberto. El gran deschave al ministro Moroni, que veraneaba con su familia en el apacible aburrimiento de La Paloma, Uruguay.
La sugerencia superficial del presidente derivó en alcahueterías fastidiosas que expresan la actualidad masturbatoria de la dirigencia nacional.

Correr por izquierda
“Está cansado que los de La Cámpora lo corran por izquierda”.
La relación detonada provocó que Albertito Estadista le dijera al desconcertado Vladimir Putin que estaba «harto de la dependencia de Estados Unidos». Y lo agredió al ofrecerle Argentina a Rusia como «puerta de entrada en América Latina».
“Por izquierda ahora los corro yo”, contó, como para legitimar la exasperante tontería.
La renuncia de Máximo motivó aparte preocupaciones federales. Indagaciones filosóficas. Debía elegir a qué gobernador perjudicar.
A Sergio Uñac, El Amagador, de San Juan, si designaban sucesor a José Luis Gioja, El Güevón.
O a Omar Perotti, El Peronista Presentable, de Santa Fe, si lo designaban a Germán Martínez, ficha atribuida a Agustín Rossi, El Chivo.
El Güevón, adversario interno de Uñac. Y el bastardeado Rossi, adversario interno de Perotti.
Optó Alberto por perturbar a Perotti e instalarlo a Martínez. En efecto, se encontraba en deuda con Rossi, al que garcó por falta de conocimiento y retención informativa.
Rossi era excelente ministro de Defensa hasta que Alberto le dio máquina para que se postulara como senador en Santa Fe, mientras en simultáneo La Doctora acordaba con Perotti para apoyar al colega Lewandowski.
Derivó en un zafarrancho institucional y con Rossi desocupado y perdedor. Pero dispuesto a cobrar por ventanilla.
Pueden pagarle con la devaluada AFI, el servicio de inteligencia transformado en una ONG.
O con Interior, si Alberto junta fuerzas para desprenderse del Fantasma. O…

La banda de los 4
El problema principal el Chanchito Alberto lo tiene con la Serpiente Mayor. La Doctora, quien lo instaló en la presidencia.
Pero ahora es Alberto el que acosa a La Doctora y penetra en su espacio de poder.
A través de senadores disconformes con el tratamiento. Son cuatro.
En cuanto comience a difundirse que son críticos de La Doctora van a ser varios más.
El agrupamiento transversal lo contiene a Edgardo Kueider, de Entre Ríos. Muy enojado con los kirchneristas porque lo acusan de beneficiar a Rogelio Frigerio, El Tapirito.
Figura entre los rebeldes también Sergio Napoleón Leavy, de Salta, El Oso. Está sensiblemente enojado con Oscar Parrilli, El Incomparable Godfrey.
Sigue el deportista «Camau» Espínola, de Corrientes, El Regatero.
El cuarto del grupo fundador es Guillermo Snopek, de Jujuy, Hijo de Mala Vida, senador inolvidable de los 90.
La Banda de los Cuatro merece un texto por su cuenta. Por ahora deciden «no romper» el bloque que preside Mayans ni fundar un bloque aparte. Funcionan como nucleamiento interno que hace un trabajo de lobby en disidencia con el kirchnerismo.
Según la información, probablemente mala, cuentan con el apoyo relativamente secreto de Alberto. Es quien los induce a “ir para adelante”. A emanciparse.