Día Internacional del Abrazo: por qué se festeja el 21 de enero y por qué es importante para la salud
La efeméride surgió en Estados Unidos en la década del ’80. Los especialistas destacan su impacto: son buenos para la depresión, el insomnio, la ansiedad y el dolor, y resultan más efectivos que las palabras.

Los especialistas señalan que el abrazo perfecto debe durar 20 segundos y no 3 segundos, de esos que nos damos para cumplir.
El 21 de enero es el Día Internacional del Abrazo, una fecha creada por Kevin Zaborney, un pastor y psicólogo estadounidense que, preocupado por las pocas muestras de afecto que realiza la gente en público, incluso con los miembros de su propia familia, pensó en crear un día para celebrar con abrazos.
El trabajo de Zaborney con jóvenes en Boysville le permitió notar una falta de espontaneidad en las demostraciones afectivas, incluso entre integrantes de una misma familia. El licenciado en Psicología de la Universidad de Michigan y con un master en teología por la Universidad de Boston eligió el 21 de enero por su ubicación estratégica en el calendario anual. La fecha se sitúa entre las festividades de Navidad y el Día de San Valentín, un período donde detectó una mayor necesidad de contención emocional.
Zaborney explicó por qué los abrazos se han convertido en todo un arma en el mundo de hoy. "Todos hemos notado que la humanidad se está volviendo cada vez más temerosa y aislada. El odio, la intolerancia y la violencia están aumentando. La gente realmente está empezando a creer que no hay lugares seguros para ir, crecer y prosperar como comunidad. Observamos a los demás con temor y nos preguntamos cómo nosotros, nuestras familias y amigos podemos estar seguros", aseguró en su página web.
Esta fecha se celebró por primera vez el 21 de enero de 1986 en el pueblo de Clio en Michigan y se popularizó en los Estados Unidos gracias al Calendario de eventos Chase, una publicación que presentaba todas las festividades locales del año y cuyo dueño era el abuelo de una de las mejores amigas de Zaborney. Desde aquel momento, la propuesta de este psicólogo se extendió a diferentes naciones como una herramienta para enfrentar la desigualdad y los conflictos sociales.
Los efectos que los abrazos tienen en nuestra salud
Pero no solo los abrazos pueden ser un elemento conciliador en un mundo cada vez más polarizado, irritado y enfrentado. También tienen efectos para la salud y nuestro cerebro que la ciencia ya ha demostrado. Es cierto que los abrazos nos hacen sentir más felices. Lo sentimos porque nuestros cuerpos liberan oxitocina, una hormona asociada con la "felicidad", según estudios científicos.
Y también se han convertido en un liberador de estrés. El calor de los cuerpos se convierte en una especie de bálsamo. Nos pasa desde que somos bebés, por eso el efecto del contacto con los padres es beneficioso para ellos, especialmente para los prematuros. Según los investigadores de la Universidad de Harvard, los abrazos ayudan a promover los niveles normales de cortisol necesarios para el desarrollo infantil. El abrazo tiene efectos beneficiosos también para el insomnio y obviamente para la soledad. Son los abrazos un sedante natural porque liberan serotonina, que aporta un efecto sedante y tranquilizador bastante importante. Y nos hacen trabajar mejor en equipo. De hecho, científicos de la Universidad de California descubrieron que cuanto más cariñosos son los miembros de un equipo, más probabilidades hay de que ganen.
A más abrazos, menos visitas al médico. Esto se debe a que estimulan la glándula del timo, que a su vez regula la producción de glóbulos blancos que nos mantienen sanos y libres de enfermedades y nos permiten también sobrellevar mejor el dolor que nos pueden provocar distintas enfermedades, según confirmó un estudio de los investigadores de Carnegie Mellon. Los abrazos ayudan también a aliviar el flujo sanguíneo ayudando a disminuir nuestras frecuencias cardíaca y son beneficiosos ante las depresiones o desgracias. Funcionan muchas veces mejor que hablar. Y proporcionan una reconfortante sensación de afecto. No en vano, un abrazo llega antes al sistema nervioso que las palabras y liberan hormonas de la felicidad. Así que tras leer esto ya estás tardando en dar uno. Y si lo conviertes en rutina, mejor que mejor.
Las principales ventajas de los abrazos
>Aportan seguridad: el ser humano es muy frágil por naturaleza, sobre todo cuando somos bebés, así que una buena dosis de abrazos nos ayuda a sentirnos seguros y confiados.
>Provoca placer: cada vez que abrazamos a alguien o nos abrazan nuestro cerebro segrega dos sustancias que son la dopamina y la serotonina, ambas reducen el estrés y juntas proporcionan calma, tranquilidad y sosiego.
>Cubre nuestras necesidades afectivas: una persona necesita diariamente 14 abrazos para sentirse plenamente querido. Las personas que no muestran afecto sufren de algo que en psicología se conoce como hambre de piel y no es más que la necesidad de contacto humano.
>Permiten funcionar de mejor manera: cada abrazo nos ayuda a centrarnos y mantenernos felices y funcionales cada día.
>La mejor cura contra la timidez: permite a las personas tímidas entrar en confianza, ser más abiertos, espontáneos y seguros de sí mismos.
>Disminuye la presión arterial: las personas que no tienen mucho contacto físico poseen una frecuencia cardiaca y una presión arterial mucho más alta que las personas que reciben abrazos de manera frecuente.












