Kicillof asume el control del PJ bonaerense, evita la interna y se ordena el peronismo
Con un acuerdo de unidad que desactivó la interna partidaria, Axel Kicillof asumirá la presidencia del Partido Justicialista bonaerense. La nueva conducción ya tiene cargos definidos y reconfigura el mapa interno del peronismo en la provincia.

La elección se dio luego de negociaciones internas y un acuerdo de unidad.
Tras semanas de negociaciones internas y un acuerdo de unidad entre las principales corrientes del peronismo provincial, el gobernador Axel Kicillof será el próximo presidente del PJ bonaerense, reemplazando a Máximo Kirchner en la conducción de la principal fuerza política de la provincia de Buenos Aires. La formalización del cargo está prevista para el 15 de marzo de 2026, antes del vencimiento del plazo para la presentación de listas internas.
La decisión llega en un contexto marcado por la búsqueda de unidad partidaria y la necesidad de consolidar un liderazgo claro de cara al calendario electoral que se aproxima, con la mirada puesta en 2027. Tras intensas conversaciones que incluyeron a sectores históricos del peronismo y a referentes kirchneristas, se logró un acuerdo para evitar una interna que podría haber debilitado a la fuerza en su bastión más importante: la provincia de Buenos Aires.
UN ACUERDO POLÍTICO SELLADO ANTES DE LA INTERNA
La definición de Kicillof al frente del PJ bonaerense no fue producto de una elección interna convencional: se negoció una lista de unidad entre el sector vinculado al gobernador —a través del espacio Movimiento Derecho al Futuro (MDF)— y los sectores alineados con el kirchnerismo, lo que permitió anular la competencia interna prevista para marzo.
Según lo acordado, la nueva conducción del PJ bonaerense ya cuenta con cargos definidos, reflejando un esquema de equilibrio interno entre los distintos espacios del peronismo provincial. La estructura partidaria quedará conformada con Axel Kicillof como presidente; la vicegobernadora Verónica Magario como vicepresidenta primera; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, como vicepresidente segundo; y el jefe comunal de Almirante Brown, Mariano Cascallares, como secretario general.
Además, el acuerdo establece que Máximo Kirchner asumirá la presidencia del Congreso partidario, mientras que el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, quedará al frente de la Junta Electoral del PJ bonaerense.
EL ROL DE MÁXIMO KIRCHNER Y LA NUEVA DISTRIBUCIÓN DE PODER
Como parte del entendimiento político, Máximo Kirchner dejará la presidencia del partido para conducir el Congreso partidario, un ámbito clave dentro de la estructura orgánica del justicialismo bonaerense. Esta transición no solo marca una redistribución de roles, sino también un intento explícito por equilibrar fuerzas internas y reducir tensiones históricas entre los distintos sectores que conviven dentro del peronismo provincial.
UNA JUGADA ESTRATÉGICA CON LA VISTA EN 2027
La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ bonaerense se lee, en términos políticos, como un movimiento estratégico para fortalecer su liderazgo territorial de cara al escenario electoral de 2027. En la negociación interna, distintos sectores coincidieron en que contar con un partido provincial ordenado y con una conducción clara en Buenos Aires —el distrito electoral más numeroso del país— resulta determinante para cualquier proyección nacional.
Sin embargo, la estrategia también expone la complejidad del armado interno: sostener la cohesión entre los sectores tradicionales del peronismo, el kirchnerismo y las nuevas estructuras políticas surgidas tras los comicios de 2025 será uno de los principales desafíos en los próximos meses.
EL PERONISMO BONAERENSE FRENTE A UN NUEVO CICLO
La resolución de este conflicto interno, que hasta hace pocos días amenazaba con una interna abierta, habilita al peronismo bonaerense a concentrarse en la articulación de su agenda política y electoral. Con Kicillof al mando del PJ y un pacto de unidad sellado, el principal espacio opositor se prepara para enfrentar no solo los desafíos de gestión local y provincial, sino también las decisiones estratégicas de los próximos años, incluyendo alianzas, disputas con el gobierno nacional y la reorganización de sus estructuras territoriales.












