Viernes 10 de julio de 2020
23/04/2020 - 15:24 | Noticias | Política

Lo que faltaba: los arbolitos aprovechan la suba del dólar blue y hacen envíos por delivery

Con el precio del dólar por las nubes los vendedores de dólares callejeros ya ofrecen servicio a domicilio de la divisa norteamericana.

El dólar blue ya superó la barrera de los 110 pesos y ahora los arbolitos de la Ciudad de Buenos Aires realizan delivery en motos, taxis o autos particulares.

El universo paralelo del dólar blue, que es ilegal, fue uno de los primeros perdedores apenas se vaciaron las calles por la cuarentena total. Ya en los días de descuento antes del aislamiento por el coronavirus, cuando había poca circulación de personas, los operadores hicieron sus últimos negocios grandes en la libertad velada que les da la vía pública a pesar de no ser una actividad declarada.

Hoy, los arbolitos que trabajaban para cuevas están sin ingresos y buscan empleos temporarios. Mientras, los pocos operadores que tienen sus propios clientes hacen algunos envíos vía delivery desde sus casas, a través de taxistas amigos o cadetes en moto, siempre con el máximo disimulo.

Franco, quien usó un nombre ficticio en una entrevista con La Nación, es uno de los operadores más antiguos sobre la calle Florida en la Ciudad de Buenos Aires. Conoce el sector bien de cerca y es su propio jefe: compra al por mayor y vende al por menor, sin mayor intermediación. Hoy, aislado en su casa y sin posibilidad de acercarse al centro porteño, recibe "cuatro o cinco" llamados al día y cierra solamente una operación con ayuda de un taxista amigo, que va y viene con sus encargos y al que le "tira unos mangos", dice.

Los arbolitos calculan que aún restan varias semanas hasta que puedan volver a las calles; algunos buscan empleos temporarios para generar algún ingresoLos arbolitos calculan que aún restan varias semanas hasta que puedan volver a las calles; algunos buscan empleos temporarios para generar algún ingreso Fuente: Archivo
Algo similar hace Carlos, otro operador con clientes propios. Envía una moto con los dólares y hace delivery puerta a puerta. Es por eso que, dice, hoy tiene más poder de negociación a la hora de poner un precio.

Los saltos del blue que se vieron en los últimos días -que lo llevaron de unos $88 a los casi $120 de hoy- parecían estar acompañando lo que sucedía en el dólar libre legal, el MEP y el contado "con liqui" (CCL), los tipos de cambio a los que se accede a través de la compraventa de activos financieros, que escalaron en medio de un contexto de liquidez alta (o exceso de pesos).

Pero lo que más mueve este tipo de cambio es simplemente la oferta y la demanda. Y con una oferta casi retirada por completo, el billete blue se convirtió en un bien escaso. Los de estos días son precios "más en el aire que otra cosa", dice uno de los operadores con experiencia.

Desde que inició la cuarentena hasta los primeros días de abril, el precio del billete paralelo entre los $85,50 y los $83,50. Desde el lunes pasado, comenzó a avanzar y superó la barrera de los $100. Esta tarde se ubicaba $18 por encima de ese valor.

Mientras tanto, la semana pasada el MEP y el CCL se desinflaron luego de superar los $110, "domados" por las medidas del Banco Central que buscaron terminar con una oferta de liquidez muy barata , aunque esta semana vuelven a escalar a pesar de los esfuerzos oficiales.

Ya casi desacompasado de los otros tipos de cambio que no están alcanzados por las restricciones oficiales, al blue solo le queda esperar volver a las calles para "normalizar" un poco sus valores, ya sin una oferta restringida por las condiciones de la cuarentena.

Según las estimaciones de Franco, los operadores no podrán hacerlo hasta pasadas las vacaciones de invierno, por lo que se prepara para unos meses duros. Vivirá de sus ahorros.

Mientras tanto, los arbolitos que trabajan para una cueva, algo así como los que son los "promotores comerciales" del blue, buscan trabajo temporario de lo que sea. Sin ingresos y aún sin perspectivas de volver a cobrar comisiones, buscan reconvertirse en empleados de supermercados y otros sectores exceptuados que contratan personal temporario.