Lunes 06 de abril de 2020
19/03/2020 - 12:19 | Noticias | Sociedad
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Cómo sobrevivir al encierro que genera la cuarentena por el coronavirus

El psicólogo dolorense Gustavo Prat (MP 45388) analiza por qué la pandemia puede ser un momento bisagra para la humanidad y por qué compromiso y solidaridad parecen ser las únicas claves en este caso.

“No hay teorías conspirativas porque se trata ni más ni menos de la subsistencia de la especie”, advierte Prat.

“Las pestes a lo largo de la historia de la humanidad han tenido una incidencia muy importante en los cambios sociales y la del coronavirus es un momento bisagra”. El licenciado en Psicología Gustavo Prat (MP 45388) busca entender el momento desde un costado más bien antropológico a la hora de plantear recomendaciones para llevar adelante una de las consecuencias que está arrojando la pandemia: el encierro que implica una cuarentena.

“Desde los inicios de la civilización la noción de encierro tiene que ver con cuestiones religiosas: monasterios y conventos eran formas de sacrificio y ofrenda a los dioses, a la divinidad”,  explica. También “conocemos el encierro como forma de castigo: a nuestros criminales los encerramos”, u otros encierros como los de “Gran Hermano” o los que se usan como mecanismo de lucha, por ejemplo, en la toma de una fábrica. Voluntarios u obligatorios, todos estos tienen en común que tienen un plazo.

“Esta situación es atípica, porque a los otros encierros los conocemos pero a este no”, plantea Prat. Esta nueva modalidad de encierro “tiene tres características: es dinámica, no podemos prever demasiado hacia dónde vamos y no tenemos experiencia previa”.

Y de todas estas características, estima el psicólogo, la relativa a la incertidumbre es la clave. “No sabemos por cuánto vamos a estar encerrados. Si estoy preso sé que es por tantos años, si soy monje puedo retirarme y abandonar el monasterio. Todos los encierros que conocemos los humanos son segmentos que más o menos manejamos. Esto le introduce una variable novedosa y muy trágica a la situación”.

Es esta incertidumbre la que genera las distintas conductas humanas, “desde el que lo sobredimensiona al que dice acá no pasa nada. Todo extremo es malo pero creo que uno es mejor que el otro: la exageración nos podría venir mejor”.

El primer fémur soldado
En nuestro país, al menos hasta el momento de hacer esta nota, “todavía no hay un encierro como en Italia o España. La gente todavía no toma la dimensión, le cuesta apropiarse de que si te dicen quedate en tu casa, te tenés que quedar en tu casa”. Y para revertir esto las claves son el compromiso y la solidaridad.

“Un estudiante le pregunta a la antropóloga Margaret Mead cuál fue el primer signo de la humanidad, el salto desde el animal al hombre. Él esperaba que le contestara cuando puedo limar una piedra y hacerla un instrumento cortante, o construir un anzuelo, o algo así. Pero ella dijo que el primer signo fue un fémur soldado. En la naturaleza un animal al que se le quiebra un hueso está condenado a morir irremediablemente. El fémur soldado da cuenta de que hubo una ayuda grupal para lograr la cicatrización. Ahí está el signo de la civilización”.

Por eso resalta que “el encierro ahora tiene que ver con un bien superior al individual: si me quiero salvar tengo que salvar al resto”.

“Si la inteligencia tiene que ver con algo es con la capacidad de descentrarme de mí, de no ver solo las cosas desde donde las veo yo. No es momento de miradas subjetivas: es momento de ver cómo funciona el virus y escuchar a los que saben. No tenemos alternativa, no hay discusión posible, no hay teorías conspirativas porque se trata ni más ni menos de la subsistencia de la especie”.

Cómo sobrevivir al encierro
Prat enumera algunos consejos para evitar los efectos negativos de una convivencia de 24 horas con la familia.

- Los chicos tienen que estar informados de lo que es el coronavirus y sus alcances y no utilizarlo como si fuera el cuco del siglo XXI. Explicarle que es un fenómeno social que nos atraviesa a todos y que todos, sea cual sea la edad que tengamos, podemos contribuir a ello.
- En el encierro, apostar al contrato. Si nos vamos a encerrar vamos a ponernos de acuerdo en ciertas cuestiones básicas.
- Es importante poder hablar de ciertas cosas, porque no todo el mundo transita el encierro de la misma manera. Entender al que se deprime, atender al pánico generado por la incertidumbre, combatir la negación.
- Racionalizar la información: miro la tele media hora a la noche y punto. Hay un ensañamiento periodístico que tenemos que evitar.
- Y sobre todo, cuidar de naturalizar el fenómeno. Si el pico llega en unos meses, lo peor es que lo naturalicemos y en esas circunstancias, como dice Borges, cualquier error puede ser inapelable.