Domingo 05 de julio de 2020
26/03/2020 - 17:38 | Noticias | Sociedad

La burocracia de IOMA sigue demorando el transplante de la pequeña Eloísa

La familia reclama acelerar los pasos para que la pequeña pueda ser rápidamente trasplantada.

Los médicos decidieron transplantar a Eloísa, de un año y medio, con médulas de sus padres.

La familia de Eloísa Melín sigue desesperando por la salud de su hijita. Y, nuevamente, el motivo de su preocupación es la burocracia de la obra social de los empleados de la provincia, IOMA.

En un posteo realizado en la página de Facebook “Una médula para Elo”, los padres de la pequeña dolorense postearon que “ante el cierre de fronteras y la falta de tiempo, los médicos decidieron realizar un trasplante haploidéntico, es decir, que papá o mamá seremos los donantes para Eloísa.”

Es necesario, entonces, que IOMA autorice los estudios genéticos de los padres de la niña, pero en su posteo relataron las idas y venidas que ese trámite implica. “Normalmente todo se trata de caminos burocráticos, imagínense lo que es en medio de este caos por el coronavirus”, dijeron.

“En IOMA central de La Plata la policía no te deja ingresar. Te atienden en la vereda desestimando los trámites y poniendo todas las excusas posibles para no solucionar nada. Por vía telefónica desde el Hospital Italiano de Buenos Aires, misma situación”, señalaron.

“Mientras tanto, no sólo el estrés físico y emocional, sino la exposición que sufrimos ya que claramente nosotros también debemos estar en cuarentena y profundizar más aún las medidas de prevención porque Eloísa es una nena inmunosuprimida. Nosotros, sus papás, quienes seremos sus donantes, no podemos enfermarnos”, continuaron.

Por eso, Giuliana, la mamá de Eloísa, escribió que como “tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados en casa sin hacer nada, a mamá le tocan las redes y pelear por teléfono. A papá, salir a la calle, ir al hospital, pelear en Ioma y contra todo aquello que se presente”.

Eloísa tiene un año y medio y está internada desde septiembre del año pasado por una rara enfermedad que se llama síndrome hemofagocítico. La solución es un trasplante de médula con un donante no familiar, pero puesto que la situación de salud de la pequeña se agrava y que por la pandemia no se puede esperar un donante desde el exterior, los médicos decidieron transplantarla con médulas de sus padres.