Domingo 15 de diciembre de 2019
26/03/2019 - 11:50 | Noticias | Política

Roberto Lavagna candidato: Quién es y qué tiene en la cabeza

Fue ministro de Economía de Néstor Kirchner y funcionario de Raúl Alfonsín. En 1999 votó a la Alianza pero ahora Eduardo Duhalde es su principal impulsor. Tienta a votantes peronistas y también a las radicales... pero especialmente a los defraudados por Mauricio Macri. Su relación de respeto con Cristina.

La encuestas lo muestran en ascenso, con muchos votantes desencantados con Mauricio Macri. Tiene 77 años.

En un país sumergido en una profunda crisis, en el año 2002, Roberto Lavagna de afiliación peronista, asumía como ministro de economía del entonces presidente Eduardo Duhalde al cual no había dado su voto sino a la Alianza. Su perfil se había bifurcado entre peronista de origen y simpatizante radical. Hombre de buenos modales pero definitivamente tozudo se enfrentó a los bancos parándose con firmeza ante el establishment para que el país no se hunda. Tanto en esa decisión como en la negociación de la deuda externa con el FMI, Lavagna se consideró el único que podría tener la salida de la crisis económica y social más grande de la Argentina luego de la crisis capitalista de la década del 30. Estuvo a punto de lograrlo cuando en el 2003 se lanzó a la candidatura presidencial compitiendo frente a Menen pero no lo logró. El PJ eligió a Néstor Kirchner, que hizo historia.

En mayo, Kirchner lo confirmó en Economía. Los acuerdos que firmó con el FMI para postergar los vencimientos de la deuda externa aliviaron el corto plazo: fueron la base en la que se enancó la decisión política de Kirchner de volver a la matriz de desarrollo económico abandonada por el país en julio de 1975. Pero Lavagna no abandonó nunca su deseo de ser Presidente. Y Kirchner, su deseo de ser considerado el verdadero prócer del crecimiento de los últimos años. El 28 de noviembre de 2005, Lavagna dejó su despacho en Economía.

Y fue recién en el verano de 2008, que Lavagna decide sumarse a la reorganización del Partido Justicialista que lanza Néstor Kirchner (una recordada tapa brindada a Clarín, con ambos dirigentes caminando en la Rosada).

Este acuerdo político fue una jugada muy fuerte y la onda expansiva del acuerdo fue más allá del propio PJ, ofreciéndole al gobierno de Cristina Kirchner una base aún más amplia de sustentación, luego de imponerse en la elección de octubre de 2007 con el 45,3% de los votos. 

En aquel comicio presidencial Lavagna había resultado tercero, al frente de una heterogénea alianza de radicales, peronistas antikirchneristas y otras fuerzas. 

“Con el doctor Lavagna coincidimos en la necesidad de reorganizar al justicialismo como un partido de centro progresista, respetando la diversidad interna y dando espacio a las distintas expresiones partidarias. Es preciso superar diferencias entre quienes pensamos de la misma manera, para darle sustentabilidad al proceso de crecimiento y cambio que iniciamos en 2003 y continúa ahora con la presidencia de Cristina”, había dicho Kirchner.

En las elecciones del 2015, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa presentó a Lavagna para liderar su gabinete considerándolo un pilar de su eventual gobierno y señalándolo como el hombre que sacó a la Argentina del desastre y la puso de pie. Entonces no le alcanzó a Massa.

Cambiemos ganó las elecciones y un año después el ex ministro de Economía Roberto Lavagna redobló sus críticas al modelo macroeconómico del Gobierno al advertir que indefectiblemente terminaría colapsando.

Hoy Lavagna a pesar de manifestar que no está en campaña afirma que: “En un país donde no hay mayorías es absolutamente imprescindible la creación de consensos básicos. Después del 2001, el país ha demostrado que puede construirlos”.

Sin confirmar su candidatura y aclarando que no está en campaña dejo claro que está pensando en eso y afirma: “Estoy convencido de que el país se encuentra en un enorme riesgo de una colisión si no cambiamos las conductas. Hay que crear consensos sobre los peligros que se corren. Todavía estamos a tiempo ya que los espacios que integrarían los consensos están con discusiones internas tanto alternativa federal cómo los radicales que tienen que tener su convención.

HISTORIAS DE VIDA

Lavagna nació en el barrio porteño de Saavedra el 24 de marzo de 1942. Su infancia transcurrió entre ese barrio y Morón, en el seno de una familia de clase media. Su padre, Ángel Juan Lavagna, era obrero tipógrafo y su madre, Blanca Serralta, ama de casa. Fue, desde 1978, único hijo: su hermano menor, Eduardo, murió en un accidente. 

Lavagna es hijo de la escuela pública de la clase media porteña. Sin fortuna familiar ni contacto con apellidos patricios, criado en barrios con casas bajas y pocos lujos. Su educación la realizó por entero en escuelas y Universidad pública entre 1948 y 1966. Cursó el Comercial de Morón, “José Manuel Estrada”, estudió inglés, practicó deportes y, aún sin militancia, defendió la enseñanza laica aunque admiraba al presidente Arturo Frondizi. 

En 1960, Lavagna ingresó en la carrera de Economía de la UBA y se recibió en 1966. Uno de sus primeros trabajos fue en la gerencia de Investigaciones Económicas del Banco Central, pero fue becado para estudiar Econometría en Bélgica. Allí, en 1970, se casó con Claudine Marechal, con quien tuvo tres hijos. 

Al regreso de Europa, Lavagna comenzó a trabajar en el Ministerio de Economía y escribió su primer libro: "La independencia económica: 1945-1955", que revelaba ya su adhesión al peronismo. A partir de 1973, durante el tercer gobierno de Perón, el entonces ministro de Economía José Ber Gelbard lo llevó a trabajar con él. Lavagna dirigió la estratégica Dirección de Política de Precios cuando la búsqueda de la "inflación cero" y el pacto social estaban a la orden del día. Su idea de una economía que integrara el Estado, las empresas privadas, la apuesta al mercado interno, el control de la política monetaria, la pujanza exportadora y una fuerte redistribución del ingreso, estaba expresada en ese gobierno. Llegado el golpe de Estado del 76, Lavagna renunció y durante la dictadura se recluyó en su consultora Ecolatina. A principios del 80, se vinculó a la renovación peronista que dirigía Antonio Cafiero pero en 1983 voto por Raúl Alfonsín. En 1985, se sumó a su gobierno en la Secretaría de Industria y Comercio Exterior, desde donde impulsó el Mercosur. En 1987, se desvinculó a la gestión de Juan Sourrouille y volvió a Ecolatina. Durante los años 90 se opuso al menemismo y en el 2000 viajó a Bruselas como embajador de la Alianza ante la Unión Europea y los organismos internacionales, por lo que el estallido del 2001 no lo afectó políticamente.