Jueves 21 de enero de 2021
01/09/2019 - 20:45 | Noticias | Política

Qué piensa hacer María Eugenia Vidal desde el llano

Era la dirigente de mejor imagen en todo el país. Muchos la imaginaban en la Casa Rosada en un futuro cercano. Sin embargo, el 11 de agosto sufrió una derrota electoral que truncó su camino. Cuáles son sus planes para luego del 10 de diciembre. La maldición de los gobernadores bonaerenses.

Vidal se arrimará a su amigo Rodríguez Larreta, que tiene la “pole” para las presidenciales de 2023 si en octubre reelige en Capital Federal.

Tras las primarias del 11 de agosto, María Eugenia Vidal se sintió derrotada. Su rostro en la noche del domingo negro de Cambiemos, hablaba por sí solo. La gobernadora de la Provincia, que intentó una y mil veces convencer a Mauricio Macri y su círculo íntimo de desdoblar las elecciones en territorio bonaerense, fue finalmente la gran perjudicada del cachetazo que recibió el oficialismo en las primarias, una especie de encuesta real que ningún analista vislumbró con tanta diferencia a favor de Alberto Fernández en la Nación y Axel Kicillof en la Provincia, quienes armaron el Frente de Todos junto a la ex presidenta Cristina Kirchner y el actual diputado Nacional, Sergio Massa, hombre clave en el andamiaje de un peronismo que se unió y ganó con amplitud.

Conocida la pésima elección, Vidal se distanció en lo gestual y en lo dialéctico del presidente Macri, y quedó ajena a las errantes apariciones del primer mandatario, enojado y shockeado por la situación. El ya célebre “hicimos una mala elección. Vayan a dormir”, que espetó a todos sus seguidores aún sin dar a conocer resultados oficiales el domingo de las primarias; o el lunes, en conferencia de prensa, culpando a los votantes por no haberlo elegido y responsabilizando a la sociedad por la fuerte corrida bancaria, el dólar por las nubes y una nueva devaluación del peso argentino; y un posterior (y forzado) pedido de disculpas.

En la Provincia no hay ballotage y habrá un nuevo intento de Vidal de despegarse de Macri, quien insiste en que puede recuperar votos y forzar una segunda vuelta en noviembre. Por eso para las generales del 27 de octubre la mandataria ya habilitó a los intendentes de Juntos por el Cambio que corten boleta si lo consideran propicio para mantener sus comunas, y lo mismo con los diputados para no perder poder en las cámaras bonaerenses.

Es por eso que Vidal, junto a su amigo Horacio Rodríguez Larreta, un viejo conocido desde la Fundación Pensar, uno de los gérmenes del Pro antes de Macri Jefe de Gobierno porteño, ya se alistó para ser reemplazo natural de un Macri en decadencia, que no supo contener esta avalancha de votos peronistas ni poniendo de candidato a vice a Miguel Ángel Pichetto. Es cierto también que Rodríguez Larreta aún debe sortear su elección en CABA frente a Matías Lammens ya que en territorio porteño hay que alcanzar el 50% de los votos para evitar el ballotage, pero dentro de la estructura amarilla confían en que lo pueden conseguir junto a su aliado Martín Lousteau, otro que asoma como la renovación en la era post macrismo.

El sueño de Vidal de suceder a Macri en 2023 ya quedó prácticamente trunco y así parece seguir la maldición de los gobernadores de Buenos Aires, que por el voto popular ninguno llegó a presidente. Fue Eduardo Duhalde el único que pudo llegar a la Casa Rosada pero por la crisis política que se generó en el 2001 ya que lo nombró la Asamblea Legislativa siendo el hombre fuerte de Banfield senador Nacional.

Después de ser mencionada como el Plan V que podía salvar al oficialismo nacional de una derrota, con la mejor imagen dentro de la alianza gobernante y una de las más altas entre la dirigencia política, Vidal se encuentra de repente a punto de cerrar su ciclo de manera abrupta. Con un diagnóstico opuesto al de Macri y Peña, la gobernadora les bajó a sus ministros la misma consigna: ir a pelear por la victoria que asoma inalcanzable. “Yo no hago campaña para perder”, les dijo según publicó el periodista Diego Genoud en Letra P.

En este tono, la gobernadora cerró su discurso en la República de los Niños de Gonnet, en el partido de La Plata, con una consigna que la obliga al sacrificio y anuncia un compromiso para los próximos años: “Voy a seguir haciendo política en la Provincia”. Un destino incierto y, al mismo tiempo, un recurso cantado. “Lo dijo porque ya hay gente que piensa que se va a ir a lo Ruckauf”, afirman desde el peronismo que hasta hace no tanto la acompañaba. “Lo primero para pensar en 2020 es ver el resultado de octubre. Una cosa es que logre recortar la distancia de manera importante y otra es que pierda por una diferencia igual o mayor”, apuntan sus íntimos. En tanto la mujer que sorprendió a todos en 2015 ahora lucha por reinventarse y seguir en el ruedo. ¿Podrá?